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Alessandro Baricco : Mr Gwyn

"Se percataba de que estaba desnuda
solo cuando estaba sola, o cuando él no la miraba."

El libro ha llegado a mis manos de forma tan accidental como puntualísima. No ha tenido tanta repercusión como otras obras de este autor. De acuerdo, no llega a la perfección de Seda, pero comparte lirismo a pesar de ser una novela muy urbana. Un Londres reconocible donde los personajes buscan nuevas oportunidades.


Mr Gwyn enlaza sorpresa tras sorpresa: se vuelve thriller, novela romántica y viaje de autodescubrimiento. Es muchas cosas, pero sobre todo es un libro de esos que recomiendas y de los que no paras de subrayar frases. Frases que siempre vuelven, como un perfume o el calor intenso de aquel abrazo en una habitación a oscuras.

Lo que más me gusta de Alessandro Baricco es cómo retrata los complejos sentimientos humanos con frases sencillas. Despojando las frases de adornos y adjetivos superfluos, con cada breve capítulo logra emocionarte como el mejor de los poemas. Aquí vuelve a conseguirlo. Cuatro pinceladas y ya conoces a sus personajes: cómo son, cómo sienten. Me quito el sombrero.


Recuperar el gusto por la escritura, la escritura como pasión y no como trabajo mecánico. Recuperar el gusto por dejarse conocer, dejarse contemplar: amar, en definitiva. Olvidarse de las metas y sencillamente sentir. Disfrutar en todas y cada una de las facetas de tu vida: una defensa de eso, ni más ni menos.

Nos quedamos parados en la idea de ser un personaje empeñado en quién sabe qué aventura, aunque sea sencillísima, pero lo que tendríamos que entender es que nosotros somos toda la historia, no solo ese personaje. Somos el bosque por donde camina, el malo que lo incordia, el barullo que hay alrededor, toda la gente que pasa, el color de las cosas, los ruidos. ¿Lo comprende?

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Alessandro Baricco - Seda

Llovía su vida, frente a sus ojos, espectáculo quieto.

Hasta ahora no había leído esta novela breve que, como librero, me he hartado de vender en Navidades y Sant Jordis varios. Supongo que es de esos libros que siempre queda bien regalar: no es muy largo, es famoso pero tampoco cabe desprestigiarlo como best-seller, la temática es exótica, la portada es atractiva, está bien escrito pero es "fácil de leer"... Lo leí en una tarde y, aunque no es una obra maestra y quizá ha tenido más éxito del merecido, sí reconozco que es un libro bonito. Sencillo, pero muy bonito.


Sus capítulos cortos se suceden como finos hilos de seda, entrelanzando con elegancia una historia sobre la costumbre versus la pasión. Más que capítulos, se trata de una sucesión de pequeños poemas en prosa, frases a modo de pinceladas que nos hablan de amores que no fueron, pájaros que quieren escapar de sus jaulas y gusanos de seda que mueren a medio camino sin cumplir su cometido. "Seda" nos  habla del enorme poder de atracción que tiene lo misterioso o inalcanzable. Recurre a tópicos continuamente (lo misterioso = lo exótico, Japón) pero construye una atmósfera tan etérea, tan de cuento de hadas que ninguno de esos tópicos chirrían.

No he visto la película, pero intuyo que difícilmente consiguieron capturar esa belleza contenida del libro, habrán trufado esta historia de mucha acción y diálogos innecesarios. Es una novela triste, muy melancólica. Muy oriental, supongo, porque se basa en los gestos y en lo que no se dice, en la fuerza de las bellas imágenes que describe: labios que se acercan gracias a una taza de té, lagos que se rizan con el viento y bandadas de pájaros surcando el horizonte... La verdad es que mientras leía "Seda", sentía que estaba leyendo uno de esos preciosos cuentos ilustrados "para adultos", algo de Benjamin Lacombe o Rebecca Dautremer, pero una edicíón de la que alguien cruel había arrancado las ilustraciones.


Todo es previsible, pero se lee tan rápido que apenas te da tiempo a adivinar. Al final te quedas con la sensación de tener un retazo de seda en las manos: tan magnífico como liviano, valioso pero casi intrascendente. Lo dicho: muy de regalar para quedar bien y muy de leerlo con una sonrisa si os lo regalan.

Es un dolor extraño. Morir de nostalgia por algo que no vivirás nunca.