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Come on and do it

"Un amigo que ha sacado un libro...", le contaba a una amiga. "Pero no el chico del otro día, otro que también es escritor". Y ella alucinaba, claro: ¿cuánta gente que escriba o publique libros puedes llegar a conocer? Y fotógrafos, y diseñadores, y dibujantes... La vida convertida en desfile de artistas.


Durante muchos años no fue así. Antes me quejaba, de hecho, porque no tenía nadie con quien hablar de libros o de escritura. Creía que se trataba de mala suerte, de no frecuentar los círculos apropiados. Me convencí de que decir con qué lectura andaba ahora sería como lanzar una botella al espacio, así que optaba por leer en silencio.

La solución, como suele ocurrir, estaba más cerca de lo que pensaba. En mi interior. Porque en cuanto retomé el hábito de escribir y lo compartí, enseguida llegó a mi vida gente que también escribe o que le gusta leer, gente que me recomienda y aconseja, que me enseña nuevas perspectivas, con la que disfruto hablando, a veces por las redes sociales y a veces cara a cara, de todos esos temas que me interesan.

Dicen que el optimismo atrae más optimismo. Me gustaría creer que algo parecido ocurre con la creatividad. Como en el vídeo del Holstee Manifesto, que ya he puesto otras veces por aquí: "Share your passion and do it often". Las ideas de otros te contagian; también su entusiasmo: verles con ganas de crear te inspira a crear a ti también. Es una botella de cava descorchada. Descubres nuevas bellezas a través de los ojos de otros y ya no paras.

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Touch

Dicen que es como tener un hijo. No lo sé, nunca he tenido uno ni parece que lleve camino de tenerlo. Pero si tener un hijo es extraño y familiar a la vez, entonces sí: recibir un ejemplar de tu propio libro es como tener un hijo. Sujetarlo entre tus manos se siente igual de extraño y familiar.


Te lo crees y no te lo crees. Parece algo natural, siempre supiste que sería así, y sin embargo tiene el toque de irrealidad de un rodaje. De una toma mil veces repetida. No es muy distinto a viajar a Nueva York: has visto esta ciudad desde tantos ángulos en tantas series, películas, anuncios, conoces tan bien la ubicación de sus tiendas y rascacielos y anuncios luminosos y sus taxis amarillos que se desdibujan en las fotos y el murmullo de la gente... que cuando estás ahí en medio, no hay sorpresa que valga, no hay fascinación y sí un punto de incredulidad. Porque ya la conoces como la palma de tu mano y aun así te sientes perdido en ella.

Algo así. Tras horas maquetando el libro, corrigiéndolo, comprobando que todo siguiera correcto tras cada cambio, el miércoles recibí un primer ejemplar. Pensaba que lloraría, pero no lloré. Pensaba que me parecería pequeño o grande, y no: era justo de la medida que imaginaba, que para eso estuve comparando opciones. Pensaba que lo olería y solo me acordé después, cuando me lo preguntó un amigo.


Hubo un detalle que sí me fascinó. Que alguien (una máquina) le hubiera dado forma física a lo que originalmente solo eran dos PDFs. Lo abrí, creo que fue lo primero que hice, y por más que lo hojeaba, no entendía cómo era posible que mis páginas estuvieran en orden, bien cortadas y encoladas. Todo en su sitio, cada elemento parte de un todo. Sigo sin entenderlo: tiene que ser un truco de magia.

Ah, y el tacto. El tacto de la portada se me hizo raro al principio. No era tan suave como había imaginado, pero tampoco áspero. Era el tacto exacto de mi libro. Ningún otro tiene ese tacto y es lo que lo hace especial, supongo. Después, yendo en metro, nadie más entendía mi sonrisa al sostener ese libro, bastante tenían ellos escuchando su música o pensando en sus asuntos. Yo no podía evitarlo: estaba orgulloso. Qué raro se hace tocar las cosas bonitas, pero qué bonitas son.

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La noche nos alumbrará

Hoy me siento más feliz de lo normal. Me comprenderás, supongo, si te cuento que hoy (auto)publico mi primer libro. Se titula La noche nos alumbrará y no, no es la novela de la que vengo hablando desde hace tiempo. Esa también llegará, porque todo llega, pero todo a su debido tiempo. Las mareas no puedes controlarlas, son más sabias.


No: La noche nos alumbrará no cuenta una historia. Cuenta muchas. Casi 200, de hecho: escritas a lo largo de los años en este mismo blog. Porque sí, después de compartir tantas experiencias, me apetecía reunir mis entradas favoritas de Sombras de neón y aquí están: revisadas, ampliadas, acompañadas por textos nuevos, conectadas entre sí a modo de juego... para que conviertas el día a día en tu propia aventura.

Cuando abrí el blog en 2009, lo hice aconsejado por el que entonces era mi novio. Él decía que me vendría bien, que así escribiría más. Y tenía toda la razón del mundo. Pero tardé tiempo en descubrir que un blog también puede servir de terapia, de desahogo, de faro en la niebla y de foro donde conocer gente afín. De motivación para mejorar. O para intentarlo, al menos. El libro intenta reflejar este proceso.

Así que gracias, Enric, por esa idea y ese título que me trajeron hasta aquí. Gracias también a Jose por la portada espectacular. Gracias a Fer de Confesiones tirado en la pista de baile por el prólogo. Gracias a Víctor Algora por cederme el título. Y también gracias a ti, lector o lectora, por darle sentido a cada entrada que hayas leído. Lo dicho: hoy me siento muy feliz.

Consíguelo en Amazon: Versión en papel / Versión Kindle
Y en mi Facebook: Bájate un adelanto gratuito

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#secretprojectrevolution

Se levantó el telón, pero el misterio continúa. Tras meses de teasers y misterios, ayer Madonna y Steven Klein estrenaron el cortometraje que sirve como carta de presentación del proyecto #artforfreedom. Parece que será una plataforma para defender la libertad artística. Para que los creadores no callen las voces de su cabeza; al revés, que les den rienda suelta. Que intercambien y muestren su obra.


Somos bebés en llamas contra los que disparan los agentes del buen gusto. Eso parecen decirnos. No ataquemos a los demás, reivindiquémonos. ¿Hasta dónde llegarán todas estas buenas intenciones? ¿Será realmente un escaparate de nuevas propuestas o solo un intento de Madonna por relanzar su carrera? Al menos, el vídeo de 17 minutos es impecable y va bien servido de imágenes icónicas. Veremos a ver.

Lo único que sé es que ayer iba yo en busca de una señal y me encontré esto al llegar a casa. La contundencia de algunas secuencias me dio el empuje necesario. Tomé una decisión. Y ahora todos mis pasos irán hacia allí. Solo ante el peligro, pero con más fuerza que nunca. ¿Será esta la revolución?

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Keri Smith : Destroza este diario

"Tira esta página y asume la pérdida". Así rezaban las instrucciones de uno de los ejercicios de este libro. Sin miramientos, arranqué la página en cuestión. Como si fuera una revista de la biblioteca y no un regalo de cumpleaños. Salí de casa y caminé hacia mi plaza preferida de Gracia. Quería tirarla allí. A medio camino me dio por pensar que en la vida no puedes elegir cuándo ocurren las cosas. Llegan cuando llegan y tienes que lidiar con ello. Las instrucciones no eran "Tira esta página en tu lugar favorito para crear un recuerdo inolvidable". Se trataba de asumir que hay cosas que se pierden. Para siempre y sin más explicación. Así que solté la página en medio de esa calle de la que nunca recuerdo el nombre. El papel negro voló a mi espalda. No me giré ni siquiera cuando apuntó hacia allí el manguerazo de los servicios de limpieza del Ayuntamiento. Ahora solo me queda quedan los restos de la página arrancada, jirones aún encuadernados al resto del libro.


Así son las reflexiones que me hago con el libro Destroza este diario. La autora invita a la creación a través de la destrucción. Cada página te invita a rasgar, mojar, manchar, pintarrajear, cortar, incluso quemar. Como sé que no haré las virguerías que crea la gente a partir de frases tan lapidarias como "Vierte aquí tu café", yo exploro mis propios límites.

Hay una página que todavía no he hecho. Tienes que llevarte el diario a la ducha. Y ducharte con él, supongo, aunque eso no lo especifica. Tengo miedo de que se moje, como si hubiera otra opción. La ducha conlleva agua, no hay vuelta de hoja. Sé que acabaré haciéndolo. Tampoco me atrevía a destrozar una página a mordiscos, pero luego la descarga de adrenalina que me provocó hacerlo, por el mero hecho de que podía hacerlo, de que me estaba permitido hacerlo, fue una experiencia liberadora.


Y así vas resolviendo este diario. Interpretas las instrucciones, creas tus reglas, las rompes acto seguido, te das cuenta de las tonterías que te bloquean y se te abren nuevas puertas. Lo recomiendo a todos los creadores, pero también a quien quiera conocerse mejor, relajarse o simplemente tener un libro con el que poder hacer lo que no harías con otro libro. El camino más corto entre un espejo y un saco de boxeo.

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En la casa

"La vida sin historias no vale nada."

Pensé que me desmayaba. No por la película, claro, sino por el calor que hacía en el patio del CCCB. Un cine a la fresca no tan a la fresca, con ese bochorno tan barcelonés de cuando parece que va a llover pero no. Sudados y sin agua, no pensamos en ningún momento en irnos. Estábamos clavados a nuestros asientos, pendientes de esa historia sobre un chico que le desgrana una historia a su profesor de literatura.


Es el poder de las historias. Querer saber más y más, cada detalle, qué ocurrirá en la siguiente entrega. La sorpresa y el escándalo que finge quien quería que le escandalizasen. Ese punto cotilla que todos tenemos. En la película hablan de Las mil y una noches, pero yo pensaba en La ventana indiscreta de Hitchcock.

Me sorprende el éxito de En la casa. A mí me interesó muchísimo: veía reflejadas mis inquietudes como narrador, los diferentes enfoques y posibilidades que te vas planteando al plantear las escenas. Cómo mostraban en la pantalla que una misma situación puede transmitir sensaciones contrarias según los ojos que la observan. Unos se fijan en ciertos detalles; otros, cambio, en los gestos. Por eso nos gustan tanto ciertos escritores: porque solo ellos ven el mundo con sus ojos y nos lo describen tal como lo ven.


Habría jurado que este proceso, el de la creación, no nos importaba más que a la gente que, ya sea en cine, literatura, arte, narra historias. Pero el público estaba encantado. Será porque a todos nos gusta ser voyeurs por un día. Y por lo bien hilvanado que está todo para que al final no sepas qué es verdad y qué fantasía, pero poco importa, porque te hace vibrar, y eso es lo que hace que merezca la pena.

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Dice

Entras a Twitter para hacer tiempo y el primer tweet parece haberlo escrito tu mente, con flechas y señales de todo tipo para que te fijes en él y que no se te escape. Hoy me ha ocurrido con este poema de Charles Bukowski, "Roll the dice" (Tira los dados) y me apetece compartirlo. Quizá a alguien más le inspire.


Si vas a intentarlo,
ve hasta el final.
De lo contrario, no empieces siquiera. 
Tal vez suponga perder novias, 
esposas, familia, trabajo 
y quizá la cabeza. 
Tal vez suponga no comer durante 
tres o cuatro días. 
Tal vez suponga helarte 
en el banco de un parque. 
Tal vez suponga la cárcel, 
Tal vez suponga humillación, 
Tal vez suponga desdén, aislamiento. 
El aislamiento es el premio. 
Todo lo demás es para poner 
a prueba tu resistencia, 
tus auténticas ganas de hacerlo 
y lo harás. 
A pesar del rechazo y 
de las ínfimas probabilidades, 
y será mejor que cualquier cosa 
que pudieras imaginar. 
Si vas a intentarlo,
ve hasta el final.
No existe una sensación igual.
Estarás solo con los dioses 
Y las noches arderán en llamas, 
Llevarás las riendas de la vida 
hasta la risa perfecta. 
Es por lo único que vale 
la pena luchar. 

(Charles Bukowski)

Encaja con unas frases del Hagakure, libro que estoy releyendo estos días, y que ayer saltaron de la página para saludarme: "Solo con negarse a retirarse, se adquiere la fuerza de dos hombres. Lo que no está hecho en un momento y lugar dado, quedará inconcluso para toda la vida. En un momento en que resulta difícil rematar las cosas con la fuerza de un solo hombre, se pueden terminar con la fuerza de dos." ¡Adelante!

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Blame it on the girls

Ya escribiré cuando vuelva a casa, en la cama, en silencio absoluto, con mi bolígrafo especial. Una de las muchas excusas que usaba antes, porque era más fácil decir eso, y luego, cuando el vecino hacía ruido o el bolígrafo no pintaba bien o sencillamente no estaba inspirado, decir que ya escribiría mañana. Consolarme con que no se daban las condiciones necesarias. Eso era el bloqueo: una excusa que llevaba a otra.


Pero la vida no depende de conjunciones planetarias. Un día descubres que también puedes escribir en una cafetería llena de gente, que puedes ir solo al cine (y no pedir palomitas), que puedes leer por las mañanas, recién levantado, que puedes cocinar con otras especias si se termina el orégano, que puedes sonreír incluso en pleno lunes. Lo mejor es que al cambiar la cama por la cafetería o las dos entradas por una sola, descubres nuevos placeres. El café, la inmersión completa.

Ese día te sientes poderoso como un superhéroe, porque se ha abierto el mundo ante ti y de repente hay un millón de cosas a tu alcance. Y las quieres todas. Y elaboras listas de buenos propósitos. Te pones metas y mira tú por dónde, algunas las alcanzas. Hacer las cosas que te apetece hacer y adaptarte: no hay más secretos.

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Instant crush

De repente, un engranaje gira en tu interior y todo tiene sentido. Lo llaman flechazo. Vas por la vida cargado con tus prejuicios, tienes muy clara tu visión del mundo, lo que te gusta y lo que no, de ahí no te mueve nadie. Hasta que chocas con algo que te desarma. Y en esa sorpresa redescubres el auténtico sabor de la vida.


Algo así me pasó el otro día escuchando Random Access Memories, el último disco de Daft Punk. Me estaba pareciendo un soberano coñazo, la típica obra que se hace para lucimiento personal y no para disfrute del oyente. Pero antes de que perdiera la esperanza, llegó Instant Crush, en colaboración con Julian Casablancas, cuya voz vocoderizada hasta parecer riffs de guitarra tiene más emoción que casi todo lo que se ha lanzado en 2013 (Woodkid es mucho Woodkid). ¡Así sí!

And we will never be alone again
Cause it doesn't happen every day...

Me sentí acompañado tarareando la letra. Y esa debería ser la función del arte. El escritor David Foster Wallace me lo confirmaba ayer por la noche en el libro de entrevistas con él que estoy leyendo. En la cama, aún tapado por el nórdico, sonreí al leer que le gustaban esos libros que le daban compañía, que le aportaban algo como ser humano en medio del caos. "La literatura o mueve montañas o aburre", decía él.


Plantearse la escritura, y por extensión el arte, y por extensión el amor, como un acto generoso, con el que pretendes que el otro encuentre una pieza perdida y crezca contigo. La complicidad de compartir ese mismo flechazo que tú sentiste para que el otro lo sienta. Por eso no paro de escuchar ese Instant Crush de Daft Punk y se lo pasé a una amiga. Nunca será single, pero para mí justifica el lanzamiento del disco.

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Pure intuition

Un día te cruzas con algo que merece la pena enseñar a todo el mundo. Corres a coger la cámara, haces clic. La primera foto rara vez sale bien. Vuelves a intentarlo, qué rara queda ésta. Echas otra foto, y otra, y otra, y así hasta que al final, cosa curiosa, te das cuenta de que la mejor de toda la serie, la que captura la esencia de eso que habías visto, era la segunda. La rara. La que habías notado distinta, mejor.


Está bien no ser impulsivo y no quedarse con el primer resultado. Pensar las cosas un poco. Pero un poco es eso: un poco, ni una gota más. O de tanto darles vueltas a las cosas, acabas por olvidar aquello que pretendías. Sería como estar cambiando de cola continuamente en el súper, la tuya siempre irá más lenta.

Da un primer paso, sin pensarlo, a ver dónde te lleva. Solo cuando necesites descansar, entonces sí, párate, acostúmbrate al paisaje que te rodea, asimila cada hoja y cada camino, deja que tu instinto encuentre la mejor ruta para llegar a lo más alto y ya no dudes: sigue por ahí. Pronto habrás llegado. A la segunda va la vencida.

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Yeh, yeh, yeh

Qué poder tienen algunas frases para arreglar la vida. Una frase es a veces lo único que recuerdas de una película y siempre te hace sonreír al recordarla; con ella, vuelven las miradas de los actores, escenas completas. Esa primera frase de un libro que te llevó a comprarlo. O la frase enterrada en la letra de una canción, no es la que le da título, solo es ese verso que el grupo ha escrito para ti, para hacerte compañía.


"Un no es la antesala del sí." Me lo dijo el otro día un amigo y tenía razón. Cuando sales a navegar, el primer contratiempo siempre parece el último y definitivo. Pero la vida es un problema de matemáticas que acabarás resolviendo. Viene bien rodearse de amigos que te lo recuerdan. Paciencia. Hay siete palabras que abren cualquier puerta.

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Neus Arqués : Marketing para escritores

Escribes para que otros te lean. Es algo muy romántico, esto de escribir, cientos de horas en tu rincón (tus rincones: la cama, una cafetería tranquila, ese banco junto al mar), viendo como crecen tus personajes, escribiendo esa novela que a ti te gustaría leer. Pero al final del día, buscas que otros ojos lean eso que has escrito y que lo disfruten, comenten, compartan. Creo que incluso los diarios íntimos se escriben con ese deseo inconfeso. Que alguien abra el candado y te descubra tal como eres.


Marketing para escritores te da las herramientas para llegar al público. Lo mejor es que la autora habla desde su propia experiencia, no solo como profesional del marketing, también como escritora. Sus consejos son los de un amigo que ha pasado por lo mismo.  En la red no he encontrado ningún texto que exponga las técnicas de venta de una forma tan sincera y constructiva como éste.

Neus Arqués rompe tabús, te invita a que tu libro, al que tanto cariño le tienes, lo vendas como un nuevo sabor de yogur. Tiene destacar en un sector que publica 70.000 libros al año. Ella te da las pautas para elaborar una propuesta editorial con que llamar la atención de agencias literarias y editoriales, para promocionarlo (antes incluso de publicarlo), incluye "dietas" depurativa para el ánimo. Un viaje completo: desde que gestas el libro hasta que ya está a la venta y preparas el próximo.


Creo que además, muchas de las estrategias pueden ser útiles para cualquiera que pretenda dar a conocer su arte: música, fotografía, pintura... Las características de cada mundillo varían, seguro, pero el fin es el mismo. Hacerte un hueco. Gracias a la autora por este libro. Y mucha suerte a todos los aventureros. ¡A por todas!

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Maybe in our wildest moments

¿Cómo se escribe un libro? O cómo consigues terminarlo. Me lo han preguntado un par de personas estos días y no sabía qué responderles, porque nadie tiene fórmulas mágicas, creo. Y ésa es la magia de los libros. Que te sientas a escribir y, tecla a tecla, tus personajes respiran. No hay más secreto: escribir cada día y sin excusas.


Pero tiene que haber algo más. Yo me propuse, por ejemplo, crear el libro que a mí me gustaría leer. Fue un consejo que encontré en este blog inglés que recoge citas y trucos para inspirar a los escritores. Recomiendo seguirlo en Twitter, sus frases siempre llegan cuando las necesitas.

Volviendo al consejo, seguro que admiras a varios escritores y hay muchos tipos de libros que te gustan: historias de terror, comedias románticas, viajes a países exóticos, aventuras medievales, crímenes, ensayos sobre música. Pero ninguno lo conglomera todo. Ese libro es el que te está esperando a ti. Los demás ya están escritos.


Es una experiencia curiosa, atreverte a soltarlo todo, sinceridad absoluta porque, como decían en Aullido, hay que contarles a las musas lo que solo le contarías a tu mejor amigo. Nadie dejaría leer a otro su diario, pero si escribes, quieras o no, es para que otros te lean. Apechuga.

Llegará ese día que terminarás el libro y se lo mandarás a alguien y te entrará pánico escénico esperando un veredicto. Tantas horas a solas y por fin te expones. Qué ocurrirá. Por no morderte las uñas, hojearás tu libro. Con espiral y tapa de plástico. Y entonces, en la portada, además del título, verás tu nombre. Sonreirás, satisfecho. ¿Cómo lo has logrado? ¿Cómo se escribe un libro? Ni idea, pero aquí está el tuyo.

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Mals hàbits

Me propuse tener un libro publicado con 30 años. Y luego llegaron los 30 años y yo seguía sin terminar de escribir ninguno. Me propuse acabarlo antes de 2013, al menos. Y creí haberlo logrado, pero todavía faltaba el imprescindible proceso de revisión y reescritura. Me propuse tener el manuscrito definitivo para Sant Jordi. Y pasó Sant Jordi. Pero dos semanas después, un día por fin lo terminé y lo llevé al registro y pude compartirlo con los amigos cercanos.


Doy gracias a esas fechas de entrega que yo mismo me puse y nunca cumplí porque ellas me pusieron en marcha. Cada página escrita me acercaba un paso más, aunque no siempre viera el horizonte. Ahora sé que es necesario fijarse fechas, proponerse objetivos, servirse de cuantos amuletos quieras (yo usé un Daruma). Todo ayuda.

Abril fue un mes intenso de cambios y por suerte también mucho trabajo. Aproveché esa energía para escribir. Solo tuve que recortar tiempo del blog, que hoy retomo. Se cierra una nueva etapa y empieza otra. He llegado a la orilla, ahora toca explorar la isla entera, encontrar una editorial que confíe en mi obra. Pero ya puedo decirlo: me llamo Alex Pler, soy escritor y mi primera novela se titula "El mar llegaba hasta aquí".

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When I write the book about my love

Al final llega un día que te lanzas. Pones todo de tu parte y llegas a la meta. Eso es lo que te recuerda día a día un Daruma, amuleto japonés para trabajar la constancia, la persistencia. No me considero supersticioso. O quizá sí, un poco. Lo justo, como todos, supongo. Pero no fue la superstición sino esas ganas de llegar, por fin, a la meta, lo que en pleno Agosto de 2011 me hizo coger aquella figura rechoncha y roja, pintarle un ojo (el derecho) y colocarla en lo alto de mi estantería. Vigilándome. Me había propuesto escribir un libro. Más que eso: terminarlo (y terminarlo antes de los 30, los cumplo en Junio).


Escribir he escrito muchos libros, pero todos se quedaron a medias: personajes desparramados a lo largo de páginas y páginas (bueno, tampoco tantas) que de repente se cortaban en seco. Eso había hecho durante los últimos 10 años: con mil excusas, dejaba morir de inanición a mis personajes a lo largo y ancho de páginas blancas. Pero esta vez iba a cumplir mi objetivo. Esta vez no iba a decir: "hoy no escribo porque estoy cansado", "ya escribiré mañana porque hoy prefiero leer", "ahora no estoy inspirado, a ver si por la noche...". Nada de todo eso.

En Agosto, me obligué a escribir un mínimo de una página diaria en el precioso cuaderno Paperblanks que había comprado para la ocasión. El Daruma me vigilaba. Y quedaría bien decir que, después de 10 años haciendo el vago, esos primeros días de volver a arremangarme para escribir fueron duros, pero sería mentira. Fue sorprendentemente fácil. Al segundo día ya me había olvidado del Daruma y de lo inconstante que fui en el pasado: escribía. Pronto, esa página diaria se convirtió algunos días, los más prolíficos, en muchas más: dos, cuatro, diez páginas. Y no dejé de escribir ni un día, ni siquiera estando enfermo o esas noches que volvía a casa después de horas bailando y bebiendo. También entonces escribía religiosamente mi página diaria.

Y pensaba: escribir era esto, dejar fluir el bolígrafo, no tener miedo a manchar el papel. Escribir es escribir. Si era tan sencillo ¿por qué no lo hiciste antes? ¿Por qué dejaste morir tantos libros? Porque ahora es el momento, el libro que tenías que escribir era éste. Tu libro. Adelante. Primer cuaderno terminado, empiezas el segundo, sigues escribiendo. El segundo cuaderno se acaba y escribes por fin, al fin, la palabra mágica: FIN. Por primera vez en toda tu vida, has terminado un manuscrito del que estás orgulloso.


Ahora toca pasarlo a limpio, ordenar escenas que por el momento sólo son párrafos volcados en cualquier orden, ampliar algunos diálogos, sintetizar descripciones, descubrir que hay tramas que eliminaré y otras que aún están por nacer. Reescribir, corregir. Ahora empieza la segunda fase, pero aún así hoy estoy muy contento porque lo importante, el libro, mi libro ya existe. Me gustaría que la ilustración de Natsko Seki que corona este párrafo fuera la portada. De hecho, en cierto modo ya lo es: un amigo me regaló un prototipo del diseño, la ilustración con el título y mi nombre, impresa y enmarcada. Ver esa imagen en mi mesilla me ha dado tantas energías que creo que este último mes la novela ha crecido.

Empecé escribiendo un libro sobre vampiros (emocionales) y acabé escribiendo sobre la soledad. La soledad que tú eliges, la que tú disfrutas. Bueno, no sé si va de eso el libro. Falta ordenarlo, ya lo he dicho. También trata de cómo nos vengamos con los demás de todas esas cosas que no hemos tenido. Y de tardes de lluvia. Llueve mucho en mi libro, sí. Pero creo que, pese a todo, no es un libro triste. Ya lo dije un día en mi blog: quiero compartir mis ganas de vivir. Así que igual va de eso, la novela: de todas las maneras en las que intentas ser feliz, todos los errores que te llevan al único sitio que de verdad te pertenece.

Aún falta tiempo para publicarla, lo sé. Pero ha sido hoy, viendo esos dos cuadernos completados, sus 284 páginas escritas, cuando he sabido que llegaremos a buen puerto. Ella, la novela, y yo. La publicaré. Me hace ilusión contaros que se titula El mar llegaba hasta aquí. ¿Y la primera frase?

"Siempre llovía."

Gracias, Daruma.

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Howl / Aullido

¿Qué pasa cuando haces una distinción entre aquello que le dices a tu amigo y aquello que le dices a tu Musa? El truco está en quebrar dicha distinción y aproximarte a tu Musa sinceramente, como te hablarías a ti mismo o a tus amigos. Es la capacidad de comprometerse a escribir de la manera que tú eres.

(Allen Ginsberg)

Se le llama calidad de vida: salir de trabajar el sábado por la tarde, comprar una entrada en los cines Verdi (que tengo al lado), volver andando a casa para cenar allí tranquilamente, dar otro pequeño paseo por las callejuelas y las tiendecitas de Gracia de regreso a la calle Verdi, disfrutar una crepe de chocolate antes de entrar al cine. Adoro mi barrio.

Se le llama dejarse sorprender por la vida: consultar la cartelera por curiosidad, como cada fin de semana, sin buscar nada concreto, o sólo buscando: buscando cualquier cosa, buscando La Película... y decidirme instintivamente por una: "Howl", poeta transgresor de la generación beat, la voz de una generación, James Franco, Rob Epstein, Jeffrey Friedman, mezcla de varios géneros y formatos... Me convence la propuesta. Poco sabía yo que esta especie de biopic sobre Allen Ginsberg iba a impactarme como lo hizo. Mindfuck literal.


La película está dividida en tres bloques que van intercalándose. Por un lado, tenemos una larga entrevista a Allen Ginsberg (interpretado por James Franco) hablando de su obra, de porqué escribe (y porqué escribe así), rememorando algunos momentos clave de su vida. Por otra parte, tenemos un juicio al editor de "Howl" (el famoso poema escrito por Ginsberg); por el mero hecho de haberlo publicado, acusan al editor de promover la obscenidad, la homosexualidad, el vicio y el buen gusto. Y por último, tenemos la lectura íntegra del poema en cuestión, acompañada de vistosas animaciones que tratan de traducir la poesía en imágenes muy plásticas.

Está basado en hechos y personas reales, y por eso impacta tanto. Por eso y porque su discurso sobre la libertad de expresión y la libertad creativa, por desgracia, no han perdido tanta vigencia como podría parecer. Ginsberg abogaba por la libertad absoluta: que el autor no se censurase a sí mismo y hablase de lo que le gustaba, lo que le interesaba, sin ataduras ni reparos de ningún tipo. Que vertiera en el papel lo que se contaría a sí mismo o lo que le contaría a su mejor amigo. No es menos interesante la parte del juicio, con un encendido debate sobre qué es literatura, qué tipo de valores o vocabulario son "necesarios" para considerar que un texto es literario y no obsceno.


Ginsberg fue transgresor, por eso su poema "Howl" levantó tantas ampollas pero también supo conectar con una generación entera, que vio en sus palabras lo que ellos sentían y no sabían expresar. Lo más bonito es cuando el personaje revela que empezó a escribir por amor: se había enamorado de su amigo y escritor Jack Kerouac, y al no ser correspondido, escribir le pareció la mejor forma de comunicarse con él. De impresionarle, también. Y una cosa llevó a la otra. De escribir por amor, a ser escritor. A destacar cómo James Franco se mete en el papel hasta el punto de que no sientes que esté actuando: es Allen Ginsberg. Casi jurarías que las escenas de la entrevista están rescatadas de algún programa de televisión antiguo.

Es una película que me impactó mucho, muchísimo, me fascinó la persona de Allen Ginsberg y ya tengo encargado su libro "Aullido y otros poemas". Pero también reconozco que es una película densa, se hace más larga de lo que es, al final se vuelve demasiado reiterativa y desde luego no es una película que recomendaría. Hay que saber muy bien lo que se va a ver, tener ese día la mente despejada, libre de prejuicios y muy receptiva.

El poema se ha malinterpretado sólo como una promoción de la homosexualidad. En verdad es... es más la promoción de la sinceridad, acerca de cualquier tema. Si eres un fetichista de los pies, escribe acerca de los pies. Si eres un especulador del mercado, puedes escribir acerca del aumento de la curva de ventas o el gráfico del mercado del petróleo. Cuando un pequeño grupo de personas es franca acerca de la homosexualidad en público, aquello rompe el hielo. Cuando la gente es franca acerca de lo que sea, entonces... aquello es socialmente útil. 
(Allen Ginsberg)