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Christian Bobin - Autorretrato con radiador

"Lo que parece que empieza, tan sólo continúa."

Para empezar el año, me regalé un pequeño cuaderno con la idea de utilizarlo de diario. Era del Principito, con él montado en su planeta y la frase "Lo esencial es invisible a los ojos". Y he ido anotando puntualmente mis pensamientos, observaciones, vivencias, dibujos, citas que me he ido encontrando. Pero hay días que llega la noche, te vas a dormir, coges el diario y no sabes qué decir. ¿Acaso no te ha pasado nada ese día? Parece que no. Nada que merezca la pena quedar recogido en el cuaderno, al menos.


"En lo que trata de arruinarnos, crece nuestro tesoro."

Christian Bobin, en Autorretrato con radiador, me ha dado una lección. Durante un año, se dedicó a escribir sobre flores. Compraba dos ramos por semana, siempre flores distintas, contempló cómo se inclinaban hacia la ventana, cómo se arrugaban, cómo buscaban la vida más allá del florero. Y escribiendo sobre flores, claro, acabó escribiendo también acerca de la ausencia y la compañía, de la búsqueda y el encuentro, de la escritura y la lectura. Pedazos de vida. Todo lo recoge. Compone un autorretrato a partir de las cosas que observa.

"Lo que quiere ser colmado en nosotros
quiere en realidad ser obedecido."

Es un libro mágico. En cierto momento, el autor asegura que cada libro no es sino el reflejo de su lector (y no de su escritor, como podríamos suponer). Los libros te escuchan, dice. Puede que tenga razón. Y éste lo hace de forma única. Te duele la cabeza y la página siguiente te habla del dolor de cabeza, piensas en canicas y ahí aparecen, rodando por un párrafo precioso, piensas en las nubes y llegan frases nubladas (nubes blancas y nubes negras, según), evocas la infancia y el libro te habla de infancia. ¿Lo has escrito tú? Llegas a pensarlo en más de un momento. Llegas a desearlo.


"Lo que encuentro es mil veces más bello que lo que busco."

Autorretrato con radiador se trata, en realidad, de un amuleto. Conviene guardarlo cerca y releerlo a menudo, abriendo páginas al azar. A ver qué encuentras. Por ejemplo, citas como las que he repartido por esta entrada. Y otras mejores que sólo verán tus ojos. Atesorarás cada frase como debieron venerar el primer fuego que se encendió en la Prehistoria. Y por el camino, aprenderás a llenar de luz cada día, porque todos los días la tienen. No la busques, tan sólo abre la ventana y contempla la lluvia, las nubes, el sol, los árboles, el muro, los coches, la araña. Todo puede enseñarte a bailar.

"Lo que la lluvia, la nieve y el sol hacen a una acera, agrietándola
y dejando pasar una hierbecilla a través de las grietas,
es lo que a mí me gusta hacer con el papel en blanco."

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Christian Bobin - Un simple vestido de fiesta (II)

"Si la literatura es la expresión del corazón,
el mío ha encontrado su morada"
(Liu Xie)

Esta mañana la crítica de un libro mágico. Ahora la pesca de citas. El libro está lleno...


"Por qué inquietarse por mañana, hoy dará buena respuesta a todo."

"Cómo reunirse con lo que se elude. Cómo palpar la vida inmediata, cómo volver a la vida sencilla. Sí, cómo."

"Alisar. Borrar todos los pliegues y regresar a lo más amplio, a lo más continuo, a la continua y amplia dulzura de vivir."

"Cansa buscar cuando no sabes lo que buscas."

"Nunca hay más de dos personas en una historia."

"Todo empieza por una declaración de guerra: te quiero."

"No hay otra cosa que aprender en la vida más que a uno mismo. No hay nada más que conocer. Por supuesto, uno no aprende solo. Hay que pasar por alguien para alcanzar la parte más secreta de uno mismo."

"El principio y el fin se nos dan juntos, sólo lo vemos después."

"Es una vida que no tiene y sin embargo es la única. Ella escribe para conseguirla. Escribe por el pan de cada día, el que nunca se regala. El pan de silencio, la miga de luz. El trigo de tinta. Uno se enamora de su estilo como podríamos enamorarnos de ella."

"Con el final del amor, aparecen los reyes magos: la melancolía, el silencio, la dicha."

"Todos los libros son uno y el mismo cuando se leen radicalmente. Todos hablan de ti. Todos señalan al tiempo el cenit y el ocaso: siempre se ama más de lo razonable, sin que sea jamás suficiente. Lo demás es el cielo antes o después de la tormenta. Anécdotas. Excusas. Artimañas. ¿A quién importa el cielo? Lo que importa es el ángel."

"En el fondo, se trata de dejar de protegernos del miedo. ¡Mira!: tienes todo lo que necesitas."


Leeréis todo esto y mucho más en Un simple vestido de fiesta. ¿Y cómo puede ser simple un vestido de fiesta? Retornar a la belleza de las cosas inconexas (como cantaría La Casa Azul) es descubrir justamente eso.

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Christian Bobin - Un simple vestido de fiesta (I)

"El principio y el fin se nos dan juntos,
sólo lo vemos después."

Hace justo un mes fuiste por segunda vez a Tipos Infames. Te gusta esta librería. Está en Madrid, en el barrio de Malasaña, o muy cerquita, porque los barrios en Madrid son tan pequeños que si vienes de fuera no sabes distinguirlos. No es como Barcelona, que cada barrio parece separado de los demás por una zanja. Te gusta Tipos Infames porque sólo venden libros buenos (o buenos libros, que no sabes si es lo mismo). Los venden chicos con gafas de pasta y barba de dos días, chicos todo sonrisa con los que te gustaría sentarte a hablar en esas mesas que tienen repartidas entre estanterías. Tomarte un vino con ellos, hablar de cosas (algunas interesantes) y saber sorbo a sorbo que podrías casarte con ellos, pero saber también que no lo harás. Te gusta Tipos Infames porque tienes el arte literalmente a tus pies y en el mostrador exponen, tan destacado que es imposible no verlo, este libro: Un simple vestido de fiesta.


La portada te llama, se diría que el libro lleva tu nombre escrito, como una bala que te atraviesa. Lo coges, tiene un agradable tacto rugoso. Días después descubrirás que esta editorial (Árdora) lanza todos sus libros con este mismo diseño de portada, sólo varían los colores según el libro. Pero ahora éste te parece perfecto. Perfecto como el título. Perfecto como el texto de la contraportada:

Para qué sirve leer. Para nada o casi. Es como amar, como jugar. Es como rezar. Los libros son rosarios de tinta negra, cada cuenta rodando entre los dedos, palabra tras palabras.

Tienes que leerlo, y lo haces, claro, pero días después, exactamente treinta y un días después, en el momento justo, porque es tu primer libro del año, y en la última página habla de los Reyes Magos ("Con el final del amor, aparecen los reyes magos: la melancolía, el silencio y la dicha."): sí, la magia existe y para demostrarlo el calendario marca que es 6 de Enero. Ya no el de 2011. Hoy es 6 de Enero de 2012. Los primeros días de Enero te cuesta aceptar que ya estás en un nuevo año. Acostumbrarte a escribir bien la fecha (sobre todo escribir bien el año) durante esos primeros días se parece un poco a viajar al futuro. Tu futuro.

Precisamente de futuro habla Un simple vestido de fiesta. De ese futuro que se abre después de cerrar un libro, cada libro, todos los buenos libros que venden en buenas librerías como Tipos Infames. Antes de leer tienes una vida, pero lees y la olvidas porque respirando en sus páginas disfrutas de unos personajes que ahora son tus únicos vecinos, maestros, compañeros, cierras el libro y tu vida es otra. Se podría decir que leyendo has aprendido. Leer es aprender y por tanto es vivir. Sí que sirve leer, porque no hacerlo sería morir. Leer en cambio es sentir vértigo ante cada nueva palabra.


Christian Bobin te habla de sus lecturas (y de las reflexiones que éstas le evocan) a lo largo de diez relatos, diez entradas de diario, diez críticas muy libres, diez poemas para releer a diario, casi al azar. Christian Bobin crea ficciones de prosa limpia a partir de las ficciones de otros. Te invita a hacerlo también tú porque defiende que "El que lee es el autor de lo que lee". Y quizá sea verdad, quizá por eso tenemos todos gustos tan distintos: te limitas a disfrutar los libros que te gustaría escribir, porque leyéndolos los has escrito.

Gracias a Bobin por escribir esta maravilla, gracias a Ediciones Árdora por publicarla y gracias a Tipos Infames por exponerla. Melancolía, silencio, dicha.