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I live and breathe this Philadelphia freedom

Llevo varios días acordándome de una escena del último capítulo de Neon Genesis Evangelion. Para mí es mucho más que una serie de anime: un pozo de sabiduría escondido bajo un batiburrillo de simbologías. En la escena que quería comentar, el protagonista, Shinji, flota por un espacio blanco, infinito. Quería libertad y ésa es la libertad absoluta: una nada absolutamente vacía, sin limitaciones ni emoción.


"Necesitas un suelo", le dicen. Y de repente aparece la línea del horizonte y rasga ese espacio blanco. Shinji deja de flotar, se posa en el suelo. "Ahora has perdido un grado de libertad, pero también has ganado en comodidad. Ahora puedes caminar. Ahora puedes decidir adónde caminar". Y Shinji camina.

Es increíble cómo pueden explicar de una forma tan visual y tan simple en qué consiste la auténtica libertad: en admitir las limitaciones (las tuyas y las de tu mundo), pero aprovecharlas a tu favor. Saber abrazar todas esas necesidades, reglas, costumbres, leyes, defectos inevitables y características intrínsecas para disfrutar de una vida más rica.

Darte cuenta de que hay gente a tu alrededor, de que necesitas a todas esas personas (las que te hacen feliz y las que no te comprenden o incluso te odian), porque sin ellas no existirías: con sus miradas, te dan identidad, eres la suma de todos esos Shinjis distintos que ellos ven. Por eso, tienes que dejarles su espacio. Permitir que te miren.


Libre no es la gente que se mantiene al margen de todo, en plan rebeldes sin causa, ni tampoco aquellos que agachan la cabeza y se dejan arrastrar por sus cadenas. Libre es la gente que abre los ojos y toma consciencia: de sí mismos y del mundo y de quienes los rodean. Aceptan las limitaciones y el sufrimiento y las pérdidas; los conocen pero no permiten que eso les frene.

Sí: necesitas un suelo. Acéptalo, sé valiente, usa ese suelo para caminar. Así llegarás a tu lugar soñado.

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These are the good times in your life

"Los días de lluvia también ocurren cosas maravillosas", dicen en la escena final de Neon Genesis Evangelion. Quizá sea una de las frases más importantes de toda la serie. Y de las más ciertas. Cuesta digerirla, pero siempre acaba llegando ese día de lluvia maravilloso que da la razón a Ritsuko Akagi.


¿Por qué tiene que ser mala la lluvia? Las canciones, los libros, las películas, incluso los dichos populares parecen empeñados en que veamos la lluvia como algo negativo de lo que hay que huir. Cuando llueve, la gente camina más brusca, de mal humor. No por nada la humanidad inventó paraguas y chubasqueros para protegerse de la lluvia. Pero la lluvia también nos trae cosas buenas, nos trae frutas y verduras, plantas, flores, ríos y lagos. Es delicioso escuchar la lluvia repiquetear contra la ventana una tarde de domingo, o por la noche al acostarte.

La lluvia también puede ser catárquica: abrirte de brazos bajo la lluvia, empaparte y sentirte tan libre que durante ese instante, mientras te golpean un millón de gotas, te crees inmortal. Nada podría dañarte. Y ¿hay algo más romántico que compartir un paraguas con alguien? Lo dudo. Las risas compartidas bajo la lluvia parecen más intensas, más felices: más risas. La ciudad que tan bien conoces cobra una nueva vida bajo la lluvia: sus aceras brillan, los edificios tienen otros colores y esa fuente escondida en el rincón más bonito parece sentirse por fin en casa. Sin lluvia, no habría relámpagos, es cierto, pero tampoco arcoiris. Sin lluvia, ni siquiera podríamos disfrutar de ese cielo tan limpio y tan intensamente azul que te deslumbra al día siguiente de haber llovido.


Eso no significa que no haya días de lluvia horripilantes. Por supuesto. Días de cielo encapotado, sucio, en los que diluvie y truene, incluso granice, y las cosas se tuerzan. Días de lluvia en los que suspenderás el examen de conducir, en los que tu cita no acabará en la cama por mucho paraguas que compartáis, días en los que se irá la luz y te quedarás atrapado en el ascensor. Pero la lluvia no habrá tenido nada que ver. Del mismo modo, que los días de sol no son necesariamente mejores porque sean soleados. Las cosas ocurren como tienen que ocurrir, no hay que permitir que el entorno nos condicione.

Por eso es tan importante no perder el optimismo ni siquiera los días de lluvia. Cuando llueva, sal de casa como siempre, no te lamentes por haber olvidado el paraguas o arriesgarte a que se mojen tus zapatos nuevos: sonríe mucho y ponte a caminar hacia tu destino. Con paso muy firme. Sortea los charcos, pero permite que todas esas gotas que consigan golpearte purifiquen tu alma. Y no dudes ni un instante de que ocurrirán cosas muy buenas en esa ciudad ahogada. Un abrazo, por ejemplo. Dos amigos que se reconcilian, una pareja que se enamora, un coche desprendiéndose por fin de la pegatina que puso allí alguien que ya se fue, una buena película, una cena a la luz de las velas, un niño descubriendo gracias a su padre cómo funciona el ciclo de la lluvia, un paraguas bonito desplegándose como una rosa en medio del paisaje gris. O tu propia sonrisa reflejada en la acera.

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It all returns to nothing



I know, I know I’ve let you down, 

I’ve been a fool to myself. 
I thought that I could live for no one else, 
But now, through all the hurt and pain, 
It’s time for me to respect. 
The ones you love mean more than anything. 

So with sadness in my heart, 
I feel the best thing I could do, 
Is end it all, and leave forever. 
What’s done is done, it feels so bad, 
What once was happy now is sad. 
I’ll never love again. 
My world is ending. 



I wish that I could turn back time, 

‘Cause now the guilt is all mine. 
Can’t live without the trust from those you love. 
I know we can’t forget the past, 
You can’t forget love and pride. 
Because of that, it’s killing me inside. 

It all returns to nothing, 
It all comes tumbling down, tumbling down, tumbling down. 

It all returns to nothing, 
I just keep letting me down, letting me down, letting me down. 

In my heart of hearts, 
I know that I could never love again. 
I’ve lost everything… Everything… 
Everything that matters to me matters in this world. 



I wish that I could turn back time, 

‘Cause now the guilt is all mine. 
Can’t live without the trust from those you love. 
I know we can’t forget the past, 
You can’t forget love and pride. 
Because of that, it’s killing me inside. 

It all returns to nothing, 
It just keeps tumbling down, tumbling down, tumbling down. 

It all returns to nothing, 
I just keep letting me down, letting me down, letting me down. 

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Evangelion 2.0: You Can (NOT) Advance

Faltan 6 días.
Y mientras yo esté en Elche bailoteando en FaldaPantalón, los japoneses disfrutarán de las nuevas vicisitudes de Shinji, Asuka, Rei, Kaworu y Mari Illustrious.

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