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Neon Neon - Praxis Makes Perfect

A menudo ocurre que vas por tu tienda de discos favorita y una portada te llama y tienes que comprarlo sí o sí. Compra impulsiva, lo llaman. Si tienes suerte, la tienda contará con una de esas máquinas que te dejan escuchar cualquier disco en catálogo. Sea en la tienda o en casa, lo curioso es que ese disco suele ser el que necesitabas ahora. Me pasó con el primero de Neon Neon, Stainless Style, synthpop del bueno para contar la vida del creador de coches DeLorean a través de canciones.


Todo apuntaba que sería un disco único, los miembros del grupo tenían otros proyectos. Pero ayer descubrí por sorpresa Praxis Makes Perfect. Recién salido del horno, otra ración de pop con sintetizadores ochenteros, repitiendo la fórmula del biopic musical. Homenajean a Giangiacomo Feltrinelli, editor que apostó por libro como Doctor Zhivago o El Gatopardo, claves en la literatura del siglo XX.

Pero al margen del contenido, las canciones están a la altura. Vuelven las atmósferas sonoras, las campanas y las percusiones retro, los coros casi robóticos y los estribillos pegadizos (sobre todo a partir de la segunda escucha). Como si a los hijos de New Order y Pet Shop Boys también les diera por hacer música.


Me ha gustado reencontrarme con Neon Neon cinco años después de comprar por impulso su primer disco. Me ha gustado, cómo no, que en este momento de mi vida hablen de un editor valiente. Todo llega cuando tiene que llegar. Pero sobre todo, me ha gustado que aquello que me cautivó, la propuesta ochentera con unas canciones que te van calando, se repita aquí. Regreso al futuro.

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Mals hàbits

Me propuse tener un libro publicado con 30 años. Y luego llegaron los 30 años y yo seguía sin terminar de escribir ninguno. Me propuse acabarlo antes de 2013, al menos. Y creí haberlo logrado, pero todavía faltaba el imprescindible proceso de revisión y reescritura. Me propuse tener el manuscrito definitivo para Sant Jordi. Y pasó Sant Jordi. Pero dos semanas después, un día por fin lo terminé y lo llevé al registro y pude compartirlo con los amigos cercanos.


Doy gracias a esas fechas de entrega que yo mismo me puse y nunca cumplí porque ellas me pusieron en marcha. Cada página escrita me acercaba un paso más, aunque no siempre viera el horizonte. Ahora sé que es necesario fijarse fechas, proponerse objetivos, servirse de cuantos amuletos quieras (yo usé un Daruma). Todo ayuda.

Abril fue un mes intenso de cambios y por suerte también mucho trabajo. Aproveché esa energía para escribir. Solo tuve que recortar tiempo del blog, que hoy retomo. Se cierra una nueva etapa y empieza otra. He llegado a la orilla, ahora toca explorar la isla entera, encontrar una editorial que confíe en mi obra. Pero ya puedo decirlo: me llamo Alex Pler, soy escritor y mi primera novela se titula "El mar llegaba hasta aquí".

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El tiempo pasará

No lo dejes para mañana. La vida es corta. Aprovecha el momento. Son frases que todos sabemos, te las enseñó no sabes quién cuando eras muy pequeño, o quizá fluctuaban por el aire y sin querer te empapaste de ellas, asumiéndolas como ciertas. Pero mientras creces, sientes, trabajas, vives... el horizonte siempre queda lejos: Colón convencido de que si seguía navegando, llegaría a la India.


Sabes que el año que viene será tarde pero piensas que la semana que viene todavía estarás a tiempo. Y entonces llega un día, de repente, la verdad. Lo que no hayas hecho hoy, algún día no volverás a hacerlo. Y lo que ahora no te apetece, seguirá sin apetecerte mañana. Todo lo demás son excusas.

Lo ideal sería hacer las cosas como si fuera la última vez pero, como es lógico, no puedes pasarte cada instante despidiéndote de todo. Puedes poner orden, al menos. Friega ahora esos platos que tanta pereza te dan y después te pones a escribir el capítulo que bulle en tu mente. Te sentirás mejor y serás más productivo así que no escribiendo con la imagen de los platos sucios aún en la cocina. Hacer las cosas, una por una. Hacerlas en serio y seguir haciéndolas mientras puedas.

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Los amantes pasajeros

El primer día de clase, el profesor de dirección de cine nos propuso un ejercicio. Teníamos que coger una escena nuestra, cualquiera servía, y ensayarla durante media hora con un par de actrices de la clase de interpretación. Después la presentábamos delante del resto de compañeros. "¿Qué te ha parecido?", preguntaba nuestro profesor al final de cada presentación. "¿La rodarías tal cual?"


Todos decíamos que sí. Que la rodaríamos así, cambiando quizá un par de frases, pero que en general estábamos satisfechos. Que las chicas lo habían hecho estupendamente. Todos dijimos lo mismo y todos nos equivocábamos, porque en las escenas de los compañeros ya veías enseguida que faltaba ensayar mucho, pulir mucho, descartar mucho, sacarle más partido a otros trozos.

Nos lo corroboró nuestro profesor. Siempre te deslumbra la magia de ver cómo tus palabras cobran vida en las bocas y los gestos de otros. Por eso nos recomendaba filmar los ensayos y repasarlos desde la distancia. Así se consigue imprimirle fuerza al guión, prescindiendo de lo que no funciona y enfatizando lo que sí.


La versión de Los Amantes Pasajeros que se ha estrenado en el cine es una grabación de ese primer ensayo. Solo así se entiende que grandes actores actúen con el piloto automático, que siga ahí la historia de Willy Toledo y en cambio no se saque más partido de los tres azafatos, especialmente Carlos Areces, la auténtica estrella de la función. "Estás hablando con un apóstata, que lo sepas."

Pero mira, el número musical dura tres minutazos fantásticos, también hay 4 frases con las que te ríes, le ves el paquete a Miguel Ángel Silvestre, Raúl Arévalo nunca ha estado tan guapo y al final suena The Look de Metronomy. Ya es algo.

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Dance in the dark

La persona más triste que conoces es la misma que a todos nos hace reír. Es un chico ocurrente. A todo lo negativo le saca punta, incluso a su soledad y a sus complejos. Siempre tiene el chiste adecuado en la boca y los enlaza con una facilidad que te desarma. Al menos se lo toma con humor, pensabas al principio, es fuerte.


Pero a menudo, este chico se autolamenta fúnebremente. Tú dejaste de reír al ver la oscuridad que había detrás de cada broma. Tampoco podías ayudarle porque del "Esto es así y así va a ser siempre" no lo sacarías. Lo de sus sentimientos destructivos es una parte de la que nadie habla, como esas nubes que amenazan las vacaciones. No lo sabes, quizás haya que conocer la tristeza para hacer reír a los demás.

Lo que sí sabes es que durante mucho tiempo creíste que solo se podían escribir textos lúgubres. Revolcarte en tu dolor para que otros se revolcaran en el suyo. Hasta que cambiaste el chip. Algunos dijeron que ahora escribías peor, nuevos lectores llegaron. Qué curiosa la vida: si proyectas luz, atraes luz. Ojalá algún día ese chico dé con el interruptor. Sus chistes serán igual de buenos pero con ellos construirá cosas.

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Well, there's a bridge and there's a river that I still must cross

A menudo, las cosas toman más tiempo del que esperabas. Cuando crees que has llegado, en realidad solo ha empezado un nuevo viaje. Un portazo como punto de partida; a partir de ahí, cada paso se sentirá como el primero, y eso está bien, porque solo aprenden los novatos.


Paso a paso, voy entendiendo ese refrán que tanto le gustaba a mi abuela, una de las personas más sabias que he conocido: "Vísteme despacio, que tengo prisa". Los procesos duran lo que tienen que durar, ni más ni menos: toda dedicación es buena. Velocidad de crucero para llegar justo a tiempo.

Sobre esto, un par de historias que han pasado por mis manos estos días:

APRENDIZAJE RÁPIDO

-¿Cuántos años me costará llegar a ser maestro si trabajo duro? -preguntó el aprendiz a Banzo, el gran maestro del arte del sable.

-El resto de tu vida -respondió Banzo.

-No puedo esperar tanto tiempo. Estoy dispuesto a todo para seguir su enseñanza. ¿Cuánto tiempo me llevará si trabajo como servidor suyo en cuerpo y alma?

-¡Oh, tal vez diez años!

-Pero usted sabe que mi padre se está haciendo viejo y pronto tendré que cuidar de él... ¿Cuántos años me llevaría si trabajara intensamente?

-¡Entonces, quizá treinta años!

-¡Usted se burla de mí! Antes diez, ahora treinta años... Créame: haré todo lo que haga falta para dominar este arte en el menor tiempo posible.

-Bien, en este caso te tendrás que quedar setenta años conmigo -explicó el Maestro Banzo-: un hombre que quiere resultados tan deprisa no avanza rápidamente.


SEGUIR SUBIENDO

Sekiso preguntó: "¿Cómo podéis seguir subiendo desde lo alto de un poste de cien pies?". Otro maestro dijo: "Uno que se siente en lo alto de un poste de cien pies ha alcanzado cierta altura, pero todavía no domina el Zen completamente. Debería seguir subiendo a partir de allí. 

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La dona vinguda del futur

"T’equivoques si només veus un sol color..."

Había ganas de ver La dona vinguda del futur. Un musical con canciones a cargo de Guille Milkyway tenía que ser poco menos que la séptima maravilla pop. Y así fue. Vestuario colorista, coreografías sencillas pero con mucho desparpajo, proyecciones retro a cargo de Lyona y, sobre todo, la música al servicio del texto de Marc Rosich.


La historia es infantil, sí, pero no trata al espectador como si fuera un niño y hay suficientes guiños picantes y críticos para que el adulto se sienta parte del espectáculo. Se ponen en cuestión los valores de esas familias tradicionales que no hacen caso a sus hijos y caricaturiza la televisión actual y el consumismo sin criterio.

Pausa publicitaria #1.


Pausa publicitaria #2.

Pero sobre todo defiende la imaginación, el optimismo y la búsqueda de nuevas perspectivas a la hora de enfrentarse a las situaciones que se van presentando por la vida. Invita a conjugar ciencia con intuición, Albert Einstein con la purpurina eurovisiva. Un musical, en fin, inspirador en estos tiempos de crisis.


Como les pasa a los personajes de la obra, se te van los hombros y los pies al ritmo de las canciones. Son 6 completas y otras tantas entre jingles y versiones. Desde esa reinvención bailable del Amo a Laura que es Som una família tradicional al apocalipsis Disney de El targeter cromàtic, las melodías pegadizas inundan el escenario.

Mi favorita: Tot és relatiu, que supera el tema homónimo de Fangoria y además tiene la mejor coreografía y la proyección más vistosa. Para una futurible adaptación al castellano, espero que sean más listos y que a la salida de cada representación, vendan un EP con las canciones de la obra. Todos salíamos cantando, por algo será.


STOP! S'han acabat els drames
STOP! Ja no cal patir per les taques
STOP! Xocolata, greix, melmelada
Digueu-los STOP! BYE-BYE! d'una vegada

(Puedes descargar canciones completas, fragmentos y vídeos en la web del TNC.)