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Melancholia

I smile, and I smile, and I smile.

"El fin del mundo visto por Lars Von Trier" era casi lo único que sabía de la película antes de ir a verla. Eso, y que salía Kirsten Dunst. Nunca quiero informarme mucho de las películas que me interesan. O en este caso, que al oír acerca de ellas, me encienden un pequeño destello en la intuición.


Melancholia tiene ciertos puntos en común con El Árbol de la Vida. Música grandilocuente, imágenes del espacio, mucha metáfora visual. Es igual de ambiciosa (¿pretenciosa?), pero a la hora de la verdad, tampoco es la grande película que pretende ser. Y eso que arranca muy bien. Las críticas que he leído aplauden su segunda mitad, pero yo me quedo con la primera: el prólogo lleno de sueños o premoniciones a cámara lenta, imágenes muy simbólicas, y luego el episodio de la boda de Justine (Kirsten Dunst) con Michael (Alexander Skarsgård).

Me reí mucho con todos esos personajes tan locos como carismáticos, aplaudí con los diálogos chispeantes y aluciné con ciertas escenas (¡ese revolcón en el campo de golf, por ejemplo!)... La segunda parte no me parece tan bien resuelta, aunque el minuto final es digno de todos los elogios.


Por mucho "fin del mundo" que nos vendan, ésta es una película exclusivamente intimista, y como tal hay que entenderla. Es la historia de cómo la fuerte depresión de una chica que podría tenerlo todo no sólo la lleva a desconectar de ese entorno que intenta hacerla feliz, también arrastra hacia ese pozo de pesimismo a su hermana, y a la familia de ésta.

El problema de Melancholia es que las emociones nunca acaban de emerger. Tampoco pedía un melodrama, pero sí algo más que una sucesión de imágenes impactantes (que de eso está muy bien surtida toda la película, como por ejemplo ésta de una novia sentada sobre las sillas del banquete, ya recogidas).


Nada nuevo, en fin: el poder destructor de la infelicidad, narrado sin toda la garra que podría haber tenido, pero muy bien mostrado. O quizás todo se reduce a que no pude conectar porque por suerte el comportamiento de Justine ya me parece totalmente extraterrestre. He comprendido que, como diría Albert Espinosa, "la felicidad no existe, sólo existe ser feliz cada día". Y en eso estamos.

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2 comentarios:

Ignacio Iglesias dijo...

A mí me encantó, aunque mi principal problema no fue emocionarme, sino el llegar a empatizar con el personaje protagonista, es tan extraño y tan incomprensible que estás casi todo el primer acto intentando adivinar la personalidad del personaje, y eso no me dejaba disfrutar de la peli. En la segunda mitad se arregla eso :D

Lleonard Pler dijo...

Es curioso, todos habéis disfrutado más de la peli en la 2ª mitad y yo en cambio empaticé enseguida con la Justine del 1º acto, es mi parte favorita. Pero bien, me alegro de que te haya gustado. Buena película :)

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