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La vida inesperada

Siempre hay dos vidas: la que esperas y la que, sin comerlo ni beberlo, llega a tus manos. Como si tu yo futuro te lanzara un salvavidas justo cuando creías que debías seguir nadando en plena tormenta. Ya lo cantaban los Rolling Stone: no siempre consigues lo quieres, pero si lo intentas, a veces encuentras lo que necesitas.


Otra cosa es como aproveches estas oportunidades. Hay cobardes que se creen valientes y hay valientes que creen cobardes. En el fondo, no son personas tan distintas. Los mismos sueños, las mismas cadenas, la misma ceguera para no ver lo que está ahí, a la salida de la boca de metro o en el escaparate de una tienda de delicatessen.

De repente, una Nueva York auténtica, en absoluto de postal. Aparece el Empire State en el póster, para que se la reconozca, pero la película apenas saca ningún monumento ni lugar emblemático. Sus personajes recorren las mismas calles que recorrerías de vivir allí. Los bares de cócteles baratos, los pisos diminutos donde desde el sofá ves el baño, los restaurantes en la otra punta, todas las calles iluminadas y no solo Broadway o Times Square. Se nota que Elvira Lindo es la guionista.


Ironías del destino: cruzaste el charco para acabar encontrando algo pequeño. Y parece tan diminuto en la ciudad más grande... Sabes que hay miles, millones de personas persiguiendo su sueño, pero sentado en un banco, a la espera de esa llamada, quieres creer que esta vez, contra todo pronóstico, serás tú el afortunado.

btemplates

4 comentarios:

Scout Finch dijo...

Una película que, para los que estamos fuera, tiene algún que otro momento touché. Sólo te diré que salí del cine con la lagrimita colgando. Esas conversaciones con la madre intentando hacerle ver que todo va bien para que no sufra, pobre, tan lejos (en mi caso no es tan lejos pero ay lo que aprendes a no contar según qué para no hacer sufrir...).

Te diré de antemano que adoro a Elvira Lindo, y que fue el motivo por el que fui a verla (que por cierto, te recomiendo que te leas "Lo que me queda por vivir", a mí me encantó, el relato de una veinteañera perdida en su vida en el Madrid de los 80), y me encanta cómo plasma en la película esa grandísima capacidad que tiene para pasar de la risa absoluta a la lagrimita. Sin artificios, sin forzarlo, de manera natural. Tan natural como lo que comentas, los escenarios tan reales de esa NY del día a día.

Me encanta la reflexión que haces sobre la cobardía y la valentía. No haré spoiler a quien no haya visto la película, pero te diré que esa decisión que relata es tan normal que da miedo. El mundo está lleno de cobardes, en el fondo, y qué triste es.

Un besote!

Jaume Fons Ferrer dijo...

Ay dios, ¡qué ganazas de ir a verla! :-D

Alex Pler dijo...

Scout la verdad es que me pareció que retrata bien una realidad cada vez (¿por desgracia?) más frecuente. No es fácil emocionarte y hacerte reír casi al mismo tiempo y aquí lo consiguen en algunas escenas. Tendré en cuenta el libro que recomiendas, yo lo primero que leí de Elvira, artículos aparte, fue "Lugares que no quiero compartir con nadie", una pequeña maravilla que asocié a muchos momentos de la película, era como poner imágenes a algunos de esos rincones. Un abrazo fuerte :)

Ja comentarem si la veus, Jaume :)

Tipo dijo...

Película española vista para quitarme el mal sabor de boca que tuve tras ver "Los ojos amarillos de los cocodrilos". Francamente me gustó y pasé un rato agradable, aunque a veces sufriendo un poco por esa madre al otro lado del monitor, je, je... Dos personajes representando dos vidas tan distintas: uno valiente luchando por conseguir su éxito personal a pesar de las dificultades y otro pudiendo llegar a tanto pero no actuando por cobardía.

Un saludo.

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