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El Pescao - Un viaje nada-lógico

Desde hace algún tiempo tengo la sensación de que las cosas fluyen mejor cuando todos navegamos hacia la misma dirección y confiamos en nosotros. Eso es exactamente lo que ocurre en este proyecto.

De vez en cuando se cuela entre mis gustos musicales alguna cosa inesperada, chocante porque en principio no me pegaría nada (quienes me conocen bien saben, por ejemplo, que poca música en castellano escucho repetidamente más allá de canciones sueltas y clásicos como Mecano, Fangoria o Mónica Naranjo). Es el caso de El Pescao, proyecto en solitario de David Otero, guitarrista de El Canto del Loco, un grupo que me gusta aún menos si cabe que La Oreja de Van Gogh. Llevo varias semanas de conexión absoluta con este disco. Os recomiendo dejar los prejuicios a un lado y disfrutarlo como se merece.


El idilio empezó escuchando de casualidad Castillo de Arena en un foro. "Qué bonita", pensé. Y lo es. Bonita, y poética, con cierto toque folk, una base electrónica muy suave, un juego de voces que roba el corazón. Meses después, un amigo me obligaba a escuchar Historia de Terror, más guitarrera, pero con generosos puntilleos electrónicos y un curioso punto en común con la anterior: a pesar de contar historias de desamor, ambas canciones tienen un marcado espíritu optimista. Como si supieras que el protagonista de esas historias sobrevivirá. Me gustó... y tras muchas escuchas decidí darle una oportunidad al disco, aprovechando que anunciaban una reedición con cuatro temas nuevos: Un viaje nada-lógico. Y mira que soy partidario de los discos cortos, pero en este caso no me sobra ninguna de las 15 canciones. Todas tienen su sentido y su lugar, todas merecen la pena.

Es un disco de verano. No de cualquier verano: de ese verano luminoso, lleno de oportunidades que tan inabarcable parece y tantas ganas de abarcar tienes. No puede ser casualidad que en casi todas las canciones se mencione el sol y la playa y la arena y el mar, y también la luna. Intuyes -sabes- que te vas a comer el mundo, pero lo harás dejándote llevar de una forma pausada, meditada incluso. Ahora sabes quién eres y ya no estás para tonterías.

Éste es el viaje de un pescado fuera del agua, viviendo, amando, bailando, riendo, y volviendo al mar con lo aprendido. Empezamos pasando página con la bonita Te Pido Perdón para rápidamente entrar en materia con la mejor canción del disco: Buscando El Sol. Este tema tan optimista lleva tiempo alegrándome las mañanas de camino al trabajo. Si sus guitarras no os levantan los ánimos, nada lo hará. Un homenaje a todas esas cosas y todas esas personas que te alegran el día. En eso consiste la vida: en buscar el sol. Porque "De repente hace un día espectacular", canta David en la complementaria Otro Color, quizá el mejor de todos los temas nuevos.


"¿Cómo dejar de ser uno mismo si eres algo mejor?", reza el estribillo de Como Me Ves Me Voy. "Y otro día más decidí si cambiar o entender lo que soy" (Cada Día). Y de todo esto trata también el disco: de avanzar, de evolucionar más que cambiar (porque siempre se evoluciona a mejor), de empezar a quererse a uno mismo, de vivir de otra forma más enriquecedora, de tener ganas de compartir todo lo aprendido (pero sabiendo que terminaron los tiempos de arrastrarse: vales demasiado). Cambios de prioridades, ganas de experimentar: "Puede que hayas podido ver cosas que de repente son mágicas, físicas; no te lo creas: siéntelas" (Deja de respirar). Y otra frase memorable: "Da la vuelta a tu vida, que ha empezado la fiesta" en La luz oscura del mar.

Optimista a ratos, introspectivo y respetuoso con uno mismo siempre, todo aderezado por una mezcla de arreglos acústicos y guitarreros, ritmos pseudo-reggae y la ocasional ayuda electrónica. Es un disco que te hará compañía, ya sea cuando te echas a la calle con una sonrisa de lado a lado, mientras remoloneas en la playa, durante una cena con los amigos, en el trabajo o incluso por las noches, ya tumbado en la oscuridad de la cama. Un auténtico chute de energía, autoestima, paz interior, vida.


Y aunque en ese viaje nada-lógico no faltan los momentos tristes, todos los temas desprenden un optimismo y una esperanza con los que resulta imposible perder la sonrisa. Parece que David Otero nos canta desde esa madurez que te da descubrir que La Luna Va Y Viene. Te haces muchas preguntas, pero no tienes ninguna prisa por conocer las respuestas, porque sabes que llegarán. Así que por ahora te conformas con disfrutar al máximo cada día y coger por la noche tu guitarra para cantarles a tus amigos, junto a una hoguera, acerca de todo lo que has aprendido. Cantas en la playa, claro. Eres un pescado. Y cantas ese excelente resumen que es Me Da Lo Mismo:

Lo que me importa es el presente y la sinceridad
La sencillez de los niños al mirar al mar
Y lo que siento cuando veo que eres de verdad
Cómo me importan esas cosas que me hacen soñar
Cómo me importan mis amigos cuando ya no están
Cómo me importa que te quedes a mi lado más
Me importa todo lo que he dado y lo que tú me das
Me importa el mundo si puedo vivir un día más
Me importan tantas cosas pero todo lo demás
Me da, me da, me da, me da lo mismo.

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4 comentarios:

Fersitu dijo...

Sin duda alguna este disco merece mucho la pena su escucha. Ha ganado David en su carrera en solitario MUCHO. No soy nada fan de El Canto del Loco, pero con El Pescao uno se engancha a esas letras que van y vienen, lo que dices del mensaje positivo y un buen rollo que además él mismo transmite.

Quizás sino fuera "El de El Canto del Loco" habría gente que le daría una oportunidad, porque la merece.

Firmo porque siga en solitario.

Lleonard Pler dijo...

Yo tuve la suerte de que cuando escuché "Castillo de Arena", no tenía ni idea de quién era, pensaba que era un cantante nuevo así que me limité a disfrutar la canción. Pero dudo que le hubiera dado una oportunidad sabiendo que era del Canto del Loco. Cómo son los prejuicios. Todos tenemos derecho a evolucionar.

Ojalá siga en solitario, sí. No le ha ido mal, ¿no?

Fersitu dijo...

Bastante bien: Editó el disco en dos formatos (normal y deluxe). Y después hizo la reedición con el libraco, que es el que has puesto la portada.

Se le ve que le pone mucho mimo al proyecto y eso es un puntazo para él que se nota en el resultado.

Lleonard Pler dijo...

Esta reedición es la que quiero comprarme, que lo poco que he visto del cuento que incluye me emociona... Y aparte, los temas nuevos bien lo merecen.

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