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Nell Leyshon : Del color de la leche

"A veces me tengo que recordar a mí misma que estoy triste por algo.
Si no, me pongo contenta otra vez."

De la vida en el campo no esperas nada. Sembrar temprano, muñir la leche caliente, recoger la fruta madura antes de que caiga al suelo. Repetirlo de sol a sol, como se suele decir. La protagonista está acostumbrada a esto y no aspira a nada más, ni siquiera sueña con el cambio: nunca se lo ha planteado, nadie le pregunta.


Pero los caminos aparecen incluso cuando no los ves, y entonces no queda otra opción que tomarlos. Mary es consecuente. Acepta cada nuevo rumbo de su día a día con la templanza de quien solo sabe hacer lo que le ordenan. Despuntes de genio, rebeldías que no llegan a nada: se apagan en cuanto hay algo que limpiar, cocinar, ordenar.

Mary cuenta su historia con un estilo tan sencillo y limpio como el delantal que tiene que vestir a diario. Sabe lo que es justo y lo que no, sabe que ella es capaz, y te lo demuestra en cada frase. También sabe que en una vida ordenada, aprendes a hacer frente a los imprevistos. Y te descubres valiente incluso cuando más miedo tienes y menos comprendes lo que ocurre. Porque luchar siempre es vivir.

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4 comentarios:

Éowyn dijo...

Buenos días!

Me apunto el libro. Parece muy interesante.

Un besito.

Alex Pler dijo...

Protagonista memorable y atmósfera muy lograda. A ver si te gusta. ¡Un abrazo!

Ana Blasfuemia dijo...

Mary es un personaje inolvidable. Sólo por ella merece la pena leer este libro, lo que cuenta no es novedoso, pero Mary se te clava dentro y ya no la sacas de ahí. Una lectura conmovedora y muy recomendable.

Un saludo

Alex Pler dijo...

Ana, exacto. Historia mil veces contada pero con una protagonista singular, muy bien caracterizada y sobre todo consecuente consigo misma. Gracias por pasarte, ¡un saludo!

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