Este blog se ha trasladado, buscando el nuevo blog...

Pages

Mostrando entradas con la etiqueta julie delpy. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta julie delpy. Mostrar todas las entradas
6 comentarios

Antes del anochecer (Before midnight)

Acabo de ver un documental. Eso pensé al salir del cine el pasado viernes. Ya Antes del amanecer y Antes del atardecer me impactaron en su día por la química de sus protagonistas, que parecen nacidos para hablar el uno con el otro, y mirarse. Pero lo de Julie Delpy y Ethan Hawke llega a tal nivel en la tercera parte, que costaba creer a ratos que no fueran ellos, sin más, en su día a día de unas vacaciones en Grecia.


Y no me refiero solo a la tan comentada conversación del último tercio de película. Al poco de arrancar la película, a Jesse y Céline les bastan un par de frases y un gesto mientras conducen para ponerte al día de todo lo ocurrido en los últimos 9 años. Golpes de genio que afianzan una relación mostrada de forma cruda, para lo bueno y para lo malo. Striptease emocional, que diría un amigo mío.

El realismo no es el único acierto de Antes del anochecer. Las autorreferencias están bien insertadas, con esa discusión sobre los títulos de las novelas de Jesse. Ya Antes del atardecer adjudicó experiencias reales de los actores en sus personajes (los libros de él y las canciones de ella), pero aquí van un paso más allá. Guiños para fans.


Pero si algo me enamoró especialmente de esta tercera entrega fue la escena de la comida. Varios personajes alrededor de una mesa, compartiendo una ensalada y las historias de cómo se conocieron.Un homenaje a las parejas, y todas tienen una historia bonita que contar. De todas podría hacerse una película.

Es en esta escena donde se concentran todas las virtudes del proyecto de Richard Linklater: diálogos engarzados como piezas de orfebrería, el montaje justo y necesario, la localización exacta (el sol de Grecia es clave). Y cómo no, el cásting, esta vez tan acertado que consiguen que Jesse y Céline vivan entre ellos. Felices de pertenecer al fin a algún lugar donde seguir construyendo su historia.

7 comentarios

Dos días en Nueva York

A Julie Delpy la tenía por aventurera. Romántica y viajera, nómada, emocionalmente inquieta. Así me lo han transmitido sus personajes a lo lago de los años. Por eso me chocó empezar a ver la secuela de Dos días en París, y descubrirla con una familia, disfrutando de una vida casera. Películas en la cama, besos de buenas noches.


Y a ella misma le choca, creo. Esta vez los turistas serán sus familiares, que llegan a la ciudad para asistir a una inauguración del personaje de Delpy. Esta visita le servirá a ella de excusa para desestabilizarlo todo, remover los cimientos a ver qué pasa. Su novio asiste estupefacto a tamaña transformación pero le servirá también de apoyo.

Me ha sorprendido. Me ha gustado. Y sobre todo, me he reído. Los clichés siempre divertidos del desencuentro de culturas, chistes de Obama, de franceses socialistas aficionados a los menage-à-trois, niñas que venden hierba. Y cierto aura de trascendencia entre tanto chascarrillo. Balance vital en una comedia romántica. De repente tienes 40 años y una familia: ¿era esto lo que querías?


En las series americanas siempre nos enseñan que los personajes, cuando maduran, abandonan la caótica Manhattan y se instalan en alguno de los barrios más tranquilos de Nueva York: Queens, Brooklyn, con sus islas de casitas ajardinadas. Delpy, aventurera ella, se atreve a seguir en Manhattan. Con la compañía y el estado mental adecuados, puedes construirte una isla en la gran ciudad.

9 comentarios

L'amour à la française

Llevo un tiempo muy francés. Películas como Pequeñas mentiras sin importancia, grupos como Cocoon... Lo cierto es que desde que vi la mágica Midnight In Paris, es como si Francia hubiera irrumpido en mi vida. Y recibo puntualmente numerosas señales que me recuerdan que tengo que volver a París. Abro mi Tumblr y siempre hay una foto de esa ciudad; leo un libro, veo una película o una serie y París me guiña un ojo desde sus páginas y fotogramas.


Me apetece viajar a París solo. La gente me dice que cómo me voy a ir solo a la ciudad del amor, y yo les digo que cómo no iba a hacerlo. París ya la conozco, fui hace 8 años, y ahora me apetece explorarla a solas. Es una ciudad que me gusta tanto que estando allí solo cogí el metro una vez. Cada calle era tan bonita que merecía la pena cruzar a pie la ciudad entera, de punta a punta. Esta vez haré lo mismo, pero me empaparé de cada rincón. Y como el protagonista de Midnight In Paris, me dejaré guiar por la magia.

Estoy tan afrancesado que llevaba tiempo dándole vueltas a crear una playlist con canciones en francés. Algunas de mis favoritas y otras recién descubiertas. Hay, por supuesto, cantantes y grupos autóctonos como Serge Gainsbourg y Air pero también artistas invitados como Rufus Wainwright o Pink Martini, hay incluso actrices metidas a cantantes (Julie Delpy y Mélanie Laurent). Por supuesto, hay clásicos inevitables como La vie en rose o Voyage, Voyage pero también el inesperado pastilleo de Encore Une Fois o la atmósfera envolvente de Jamais Dû. Disfrutad de París, de Francia y del amor a la francesa.



Air – Sexy Boy
Alice Gastaut et Adrien Antoine – Je ne peux plus dire je t'aime
Alizée – Hey! Amigo!
Carla Bruni – Le Toi Du Moi
Céline Dion – Incognito
Christophe Maé – Je Me Lâche
Christophe Willem – Jamais Dû
Desireless – Voyage, Voyage
Dionysos et Olivia Ruiz – Tais-Toi Mon Coeur
Edith Piaf – La vie en rose
Etienne Daho – Au Commencement
Fatals Picards – L'amour à la française
Françoise Hardy – Celui Que Tu Veux
Guillaume Grand – Toi et moi
Julie Delpy – Je T'aime Tant
M. Pokora – A nos actes manqués
Marc Lavoine et Souad Massi - Paris
Mélanie Laurent – En t'attendant
MIKA – Elle Me Dit
Mylène Farmer – C'Est Une Belle Journée
Mylène Farmer – Je Te Rends Ton Amour
Noir Désir – Le Vent Nous Portera
Pink Martini – Sympathique
Rufus Wainwright – Complainte De La Butte
Sash! – Encore Une Fois (Future Breeze Radio Remix)
Sébastien Tellier – L'Amour et la Violence
Serge Gainsbourg – La Javanaise
Shy'm – Prendre L'Air
Valérie Donzelli et Jérémy Elkaïm – Ton grain de beauté
Yelle – Que Veux-Tu
Zaz – Je Veux
Zazie – Un Point C'Est Toi - Extended Remix

2 comentarios

Julie Delpy - Julie Delpy (CD)

El 9 de octubre de 2004, salí del cine después de ver Antes Del Atardecer con dos pensamientos: "Qué gran película" y "Necesito el disco de Julie Delpy". La actriz protagonista cantaba 3 canciones de la banda sonora y me habían enamorado absolutamente. En la FNAC no tenían el CD, ni siquiera sabían de quién les estaba hablando. Pero por suerte, mi intuición me llevó a la Calle Tallers y en una de sus tiendecitas lo encontré, bien a la vista, quizá porque ellos sí sabían que formaba parte de la banda sonora de uno de los estrenos de la semana.

Es un disco muy cuco, muy melancólico, muy de cantautora francesa grabando su primera maqueta. Un poquito como Carla Bruni pero sin dar asco, con una voz más natural. Lánguido y frágil, como la portada, pero con sus rayos de sol tambén. Con Julie Delpy no soy imparcial: la adoro y protagoniza dos de mis películas favoritas. Esta semana me ha dado por volver a escuchar su álbum y me ha apetecido dedicarle una crítica para compartirlo con vosotros. No está en Spotify, pero os pondré los links de YouTube de cada canción.


1. My Dear Friend
Uno de los temas más intimistas (que ya es decir) es la carta de presentación del disco. Julie canta casi acapella. Está enamorada de su mejor amigo pero nunca ha intentado forzar las cosas, y aún así los celos de la novia de él los lleva a romper su amistad.
Never tried to have you, never tried to kiss, never tried to touch you...
7/10

2. Mr. Unhappy
En contra de lo que podría parecer por el título, "Mr. Unhappy" es la canción más optimista del CD. Julie ha sufrido maltrato psicológico por parte de un tío que la manipulaba, la anulaba, le remarcaba todos sus defectos, la obligaba a no ser ella, a suplicar que le dijera qué hacer para que él no la dejase... Un día, ella por fin se libera y sabe que en adelante todo irá mejor, mucho mejor. La música transmite perfectamente esa sensación de libertad, de romper esas cadenas y acabar con esa sumisión.
Always saying "something is wrong with me"
Well, something is wrong with you, man
Because ever since it's over between you and I
I feel so... amazing!
10/10

3. Lame Love
Aquí Julie se pone un poquito más chunga. Actitud rockera, pero sin pasarse. Se ha acostado con un tío que tiene novia y ahora él le pide que se vaya, que quiere mucho a su novia y es especial y blablabla. Julie no pierde la dignidad. Así que sigue tocando su guitarra en vez de rompérsela al otro en la cabeza.
How special is she that you had to fuck me?
6/10

4. Ready To Go
Podría haber sido la última canción del disco. Despedirte de un lugar que no es que sea feo o no tenga sol: es que ya no te aporta nada. La música acompaña perfectamente esas ganas de ir hacia adelante, con una percusión marcada y una guitarra que, sin dejar de ser melancólica, habla de cosas buenas por venir. Adoro esa outro: la música para y de repente, durante esos pocos segundos finales, suena otra canción más animada.
It's so quiet here, it feels so right.
7/10

5. Je T'Aime Tant
Julie Delpy es francesa pero ésta es la única canción de todo el disco completamente en su idioma materno. Curiosamente, es la que suena menos francesa, es muy country. Nos explica junto a la hoguera una relación destructiva. No me entusiasma el idioma francés, pero el de Julie me pone casi cachondo.
Nous sommes les amants du tourment.
9/10

6. Something A Bit Vague
Tema oscuro, con sonidos industriales muy sutiles pero omnipresentes, percusiones ahogadas... No desencajaría en la banda sonora de algún "Silent Hill".
Sometimes so caring and always confusing.
5/10

7. Black And Gray
Tema emo. No sé por qué, es de la única canción que no está la letra en internet. Creo entender que va de la muerte de alguien que no tenía miedo a morir, y de que el negro es el único color que le gusta: el gris es demasiado luminoso. Os podéis hacer una idea de cómo suena. La verdad es que es la que menos me gusta.
Life is the only value that suits me.
5/10

8. A Waltz For A Night
La canción que el personaje de Julie Delpy canta en la escena clave de "Antes Del Atardecer". Tiene reminiscencias de vals y es de las canciones más románticas ever. Una oda a un polvo de una noche: algo que te cambió. No os habéis vuelto a ver, pero te cuentan que la otra persona sigue su vida. Y le compones esta canción sólo para que sepa lo que significó para ti aquella noche.
When we were together alone, you didn't seem like a player at all.
10/10

9. She Don't Care
La frustración de estar enamorándote de alguien que no deja de hablar de su ex, de lo mal que le trataba su ex, de las cosas horribles que le decía... y que todavía la echa de menos. El tema más cañero, y no es para menos.
And now, you're free of her but you can't move on.
7/10

10. And Together
Otra canción oscura y deprimente, sólo coge un poco de ritmo en los estribillos. La letra es como la continuación de "Swim" de Madonna, pero menos bonita. No es exactamente mala pero... no conseguiría tararearla.
And together we'll drown to other sea.
5/10

11. An Ocean Apart
Un amor a distancia. Me encantan los contrastes de esta canción: la dulzura del estribillo y la depresión de las estrofas, los punteos de guitarra versus el arpa ensoñadora... La magia de los escasos momentos que los dos están juntos y la inseguridad que sienten al estar separados.
You said our love was stronger than an ocean apart.
10/10

Julie se guarda la mejor canción para el final. Has dejado atrás cosas malas, intuyes que seguirás adelante y ahora te aferras a lo que te hace sentir tan bien. El buen rollo que me transmite esta canción no se puede explicar. Esa guitarra me da ganas de caminar y bailar y dar palmadas, bañado siempre por el sol. No he querido traducir lo que dice esa última estrofa en francés para que no pierda su magia.
Like a fruit too green, too green to let go of its tree.
10/10

0 comentarios

Before Sunset / Antes del atardecer

I remember that night better than I do entire years.

Ya dije que habría una entrada dedicada a la secuela de Before Sunrise, y aquí está. Como siempre, no escatimaré en spoilers, así que si todavía no la habéis visto (o peor, si ni siquiera habéis visto Before Sunrise)... vedla/s, merece la pena. Reconozco que "Antes del atardecer" es una película en la que cuesta entrar. Estrenada 9 años después, con los mismos protagonistas y el mismo director, y aprovechando el tiempo que ha pasado en la vida real y lo que han vivido los propios actores para construir y enriquecer la película, "Antes del atardecer" rompe el prejuicio de "segundas partes nunca fueron buenas", aunque le cuesta hacerlo.

Y le cuesta porque para empezar rompe en mil añicos la magia del final de la primera parte (ese "¿se reencontrarán?" que te deja entre esperanzado y triste), pero sobre todo porque huye de romanticismos. Uno desearía que el reencuentro de Jesse y Céline fuera apasionado, que después de 9 años sin verse se fundieran en un abrazo primero y después en un morreo de hora y media, y pusiera THE END y salieras del cine satisfecho. Pero no. Jesse y Céline ya no son los mismos, y en las primeras escenas, la tirantez entre ambos es más que evidente, incluso incómoda. La llama sigue ahí, agazapada en un rincón, pero no acaba de reavivarse. Los reencuentros son así en la vida real: el tiempo ha pasado, las personas han cambiado, y precisamente porque apetecería decir tantas cosas, uno no se atreve a decir ninguna y sólo habla de banalidades, con la esperanza de que esas banalidades lleven a alguna parte.


Esto se une al hecho de que la película transcurre en tiempo real: Jesse tiene una hora y veinte minutos para ir al aeropuerto, y eso es exactamente lo que dura la película. Escena a escena, sufres por ver cómo el tiempo se les escapa. La primera parte ya jugaba con la idea del tiempo que se escabulle sin remedio, pero esta vez es mucho más urgente: no pueden desaprovechar esta segunda oportunidad. Y encima, descubres enseguida que la vida los ha transformado: ya no son los adorables jóvenes románticos e idealistas de "Antes del amanecer". Ahora son más maduros, pero también un poco más estúpidos (sobre todo ella, debo decir). Hablan de temas más profundos (que no más importantes), pero también lo hacen de una forma más desencantada. Intentaron cambiar el mundo y el mundo les cambió, intentaron enamorarse y no les salió muy bien tampoco (ella tiene un novio del que prefiere no hablar mucho, él está atrapado en un matrimonio del que sólo adora a su hijo).

Lo bonito es comprobar cómo poco a poco esa frialdad inicial se va desvaneciendo. Cómo esa indiferencia fingida se diluye hasta que los dos, por fin, tienen que admitir lo que significó para ellos aquella noche que pasaron juntos, todo lo que recuerdan y cómo lo recuerdan. La escena del coche es tremenda en ese sentido, con ese guiño a la escena del tranvía de la primera: Jesse está hablando y Céline intenta tocarle, pero no se atreve, como tampoco Jesse se atrevió en su día a romper el hechizo de Céline hablando.


Ethan Hawke publicó un par de libros durante los 9 años que transcurrieron entre ambas películas (uno de ellos, "Estado de excitación", se publicó en España con un fotograma de "Antes del amanecer" como portada), y eso lo trasladan al personaje: ahora es escritor, está presentando en París su última novela, y de hecho está basada en lo que vivió con Céline y la escribió con la esperanza de reencontrarse con ella.

Entre tanto, Julie Delpy grabó un disco y tres canciones del mismo están incluidas en la banda sonora: "Je T'aime Tant", "An Ocean Apart" y la genial "A Waltz For A Night", también inspirada por la historia de "Antes del amanecer", y que sirve como punto clave de la escena final. Céline le ha abierto las puertas de su casa a Jesse y le canta esta canción acompañada de su guitarra y así, por fin, se sincera: ella también le ha echado de menos.






De la escena final, sin embargo, me quedo con los últimos momentos, que en mi opinión son un guiño a la escena de la cabina en la tienda de música que ya destaqué en la entrada de "Antes del amanecer". Jesse pone en la minicadena una canción de Nina Simone, "Just In Time". Ya no están en un sitio desconocido de una ciudad desconocida intentando rellenar las horas escuchando un disco que no saben ni cómo es. Están en París, en casa de Céline, escuchando una canción que les gusta a ambos y hablan tranquilamente de Nina Simone y su peculiar forma de actuar en los conciertos: no tienen que preocuparse ya del tiempo, porque está claro que Jesse se va a quedar, así que ella baila y él la mira embobado y la película se cierra con las dos frases más románticas y cargadas de significado de toda la película:

-Baby, you are gonna miss that plane.
-I know.

Dicen que podría haber una tercera película, reflejando el paso de los años de la pareja. Me da miedo reencontrarme con ellos, pero también me muero por ver el resultado.

5 comentarios

Before Sunrise / Antes del amanecer

Una pareja discute en un vagón de tren. Gritan tanto, que obligan a una de las pasajeras (Céline) a cambiarse de sitio para poder continuar su lectura con tranquilidad. La causalidad la lleva a sentarse cerca de otro pasajero (Jesse) que también intenta leer. No pueden evitar mirarse, como diciendo: "vaya par de locos, cómo gritan". Pero basta esa mirada para que entre Céline y Jesse haya una conexión instantánea.


Así empieza "Antes del amanecer" y así la empecé a ver, no sin cierta incredulidad, en TV3 una noche de domingo a finales de los 90. Me esperaba la típica comedia romántica pastelosa (y yo encantado, oye... no le hago ascos a nada si me entretiene) y en cambio me di de morros con una de las películas que más me han impactado, marcado y fascinado en toda mi vida. Así que ya tocaba rendirle un pequeño homenaje en este blog. (Y aviso, no me voy a ahorrar spoilers, así que si todavía no la habéis visto... corred al videoclub, o miradla en YouTube, que está entera.)

Después de charlar un rato y comprobar que esa conexión no era imaginaria, Jesse le propone a Céline una locura: bajarse con él en Viena y pasar el resto del día juntos, para hacer tiempo hasta que salga su avión a la mañana siguiente. Que se conozcan durante unas horas más, sin ataduras, que compruebe que es un tío como otro cualquiera y así dentro de 40 años ella no tenga que lamentarse "¿Y si aquel tío del tren hubiera sido el hombre de mi vida?". En la vida real, ni de coña haríamos caso a un desconocido (por mucho que se parezca a Ethan Hawke) pero la magia del cine es así.


El resto de la película es nada más y nada menos que el proceso de enamoramiento de Jesse y Céline por las calles de Viena, siempre con el peso del reloj sobre sus cabezas. Superada la confusión inicial ("¿y ahora qué hacemos?"), la química entre Julie Delpy y Ethan Hawke es tan brutal que consiguen que olvides que estás ante una película y ante dos actores. Cada mirada, cada gesto, cada sonrisa son perfectamente naturales, espontáneos. Nada falta, nada sobra. Estás viviendo la primera y última cita de una pareja que podría ser perfecta pero está condenada a separarse. Apenas puedo describir lo que transmiten escenas como la de la cabina: en dos minutos, sin intercambiar palabras, los personajes dicen y se dan cuenta de tantas cosas...

Pero si algo brilla en la película son los diálogos. Guiados por las gentes variopintas que pueblan las calles de Viena (actores estrambóticos, poetas vagabundos, adivinas...), Jesse y Céline saltan de un tema a otro de forma casi esquizofrénica: anécdotas de infancia, la vida y la muerte, lo humano y lo divino. A un mal chiste lo sigue una disquisición trascendente. Sus puntos de vista son habitualmente opuestos pero, al mismo tiempo, muy cercanos. Todas las frases están perfectamente medidas para que tú mismo te enamores de esos dos extraños, con sus estridencias, sus virtudes, sus ingenuas ganas de cambiar el mundo. En el fondo, todos hemos sido así de idealistas, de románticos; todos hemos sentido esas ganas de compartir nuestra opinión con alguien que no nos juzgará.


Sientes en primera persona la angustia de ver cómo se les agota el tiempo, cómo se saltan una regla tras otra para intentar convertir en eterno algo que sólo debía durar unas horas. La separación final es desgarradora, dejándote con esa incertidumbre: ¿se reencontrarán o preferirán guardar el buen sabor de boca de unas horas perfectas? Bueno, al menos la incertidumbre existió en su época: ahora ya hay una secuela (de la que hablaré otro día, porque también es maravillosa) que rompe parte del encanto.

Cuando termina, no puedes evitar sorprenderte: la película es todo diálogo, no ha pasado casi nada. Y sin embargo, sí han pasado muchas cosas. El ritmo está cuidadísimo: no es trepidante, pero sí fluido, cada escena se enlaza con la anterior como un beso se funde con otro. No hay enredos amorosos, ni gags, ni persecuciones, ni actuaciones musicales, ni cameos famosos, ni artimañas made in Hollywood para animar el cotarro. En ese sentido, "Antes del amanecer" se acerca más a una obra de teatro que a una película. Hay que tener mucho arte para conseguir que no te aburras con hora y media de diálogos incesantes sobre todo y nada entre un chico y una chica perdidos en Viena.

Es brutal cómo esa pareja ilumina todos los rincones de la ciudad, y qué vacíos parecen esos mismos rincones en la última secuencia, cuando Céline y Jesse ya se han separado y se suceden planos de todos los lugares en que habían estado. Llegas a preguntarte si las calles y plazas y parques de cualquier ciudad, que tan anodinos parecen cuando pasas por delante en tu camino a la rutina diaria, no habrán vivido en realidad miles de historias similares.


Muy pocas películas consiguen emocionarme con cada revisionado como la primera vez. Ésta es una de ellas. De hecho, diría que lloro incluso más, y sé que no soy el único. Como decía, la magia del cine es así: todos querríamos sentir esa conexión instantánea con un extraño, todos querríamos tener el valor de bajar del tren, todos querríamos evadirnos en una noche inolvidable de agradable conversación y no menos agradable compañía, sin preocuparnos del pasado o el futuro.

A la hora de la verdad, si algún día llegas a sentir esa conexión (eso que si nos ponemos cursis llamamos flechazo o amor a primera vista), seguramente te ocurrirá en el peor momento posible y además, con toda seguridad, te ocurrirá en el lugar menos idóneo para dejar que el romanticismo siga su curso. Problemas y preocupaciones varios impedirán que te bajes del tren con tu Jesse o tu Céline particular. No te puedes permitir aparcar tu vida sólo porque sientas que esa persona podría ser La Persona. Hay otros asuntos que resolver antes, hay otra gente a la que atender primero. Y bastante tienes en la cabeza como para intentar averiguar si esa persona ha sentido lo mismo. Te consuelas pensando que seguro que no, que sólo tú has sentido ese magnetismo, sólo en tu interior ha girado esa pieza (click) para avisarte de que el destino siempre está al acecho. Lo jodido vendrá después: los remordimientos ante una ocasión única que se ha evaporado. Cuánta razón tenía Jesse: "Así no tendrás que preguntarte si yo era el hombre de tu vida". Y qué bien hizo Céline bajándose del tren.

Y creo que por eso impacta tanto la película: nosotros nunca bajaríamos de ese tren.

En fin, que si ésta no es una de las escenas más románticas de la historia del cine, no sé cuál lo será...