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Cocoon - Where The Oceans End

"And the worst days that life brings
All the bad movies and all the earthquakes
All the worst days are just buried into the snow"


Debería poner sólo esto. Mi estribillo favorito y la portada. ¿No notas ya al ver ambas cosas cuánto me ha impactado el disco y cuánto estás tardando en escucharlo? ¿No te entran ganas de explorar? Descubrir dónde terminan los océanos. Justamente eso. ¿Qué más podría escribir, yo?

Podría decirte, supongo, que Where The Oceans End suena a banda sonora de las películas que me gustan. De hecho, sé que algún día yo mismo dirigiré una película y que cada escena estará acompañada por una de las canciones de este disco. Podría añadir que Cocoon son franceses y que cantan en inglés. Personalmente adoro el acento de alguien francés pronunciando el inglés. Son chico y chica. Sus voces se complementan tanto y tan bien que en cada verso desembocan la una en la otra, se entrelazan como dedos encajando en otra mano, la mano esperada. Podría susurrarte que no hay mejor disco para escuchar en la cama de noche; tanto es así, que quiero comprarme unos cascos buenos para disfrutarlo como merece.


También podría hablarte de las canciones, claro. De la dulce melancolía de Sushi, por ejemplo: Cocoon abren su disco con una despedida, porque los finales siempre son el principio de algo nuevo. Podría hablarte de ese ukelele que tan buen rollo transmite en Comets. De los cambios a mejor (¡esas trompetas!) que se auguran en Dee Doo. De la ballena Yum Yum cuya historia vertebra el disco: devora los problemas para escupir felicidad. De las dudas que te entran al volar del nido en Mother para acto seguido reafirmarte en la épica pausada de Oh My God (con esa maravillosa sección de cuerdas creciendo de fondo). Del pastor convertido en héroe en Super Powers, una canción junto al fuego. Todo el disco suena un poco así, en realidad: como si estuviera cantado guitarra en mano (o ukelele, según) junto a una hoguera recién encendida, después de haber luchado contra lobos.

Podría hablarte de los tres versos más sabios del disco; los encontrarás en la nana Cathedral: "There's a time to let it grow / A time to let it slow / And a time to let it go." De tu sonrisa cuando Mark Daumail rompa el ritmo de la canción Sea Lion II (I Will Be Gone), pero no lo hará para decirte nada importante sino tan sólo "tch-tch, come on". Del paisaje marino que dibuja Dolphins, no hay mejor lugar que ése desde el que puedes ver el reflejo de la luz de un faro, una paloma cruzándose con una gaviota, y los delfines a tu alrededor. De la despedida de Baby Seal, justo antes de emprender un viaje en la hipnótica In My Boat, a ratos tan majestuosa que suena a créditos finales. Del bonus track, la canción 13, mi número, en la que chocarás contra el verso que da título al disco y entonces comprenderás: para llegar allí, donde los océanos terminan, primero hay que aprender a nadar. I'm ready to learn to swim on my own.


Podría hablarte de todo eso, sí. O podría decirte, simplemente: escucha, disfruta, explora.

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4 comentarios:

Chico Tocsico dijo...

Me ha encantado!!! Muchas gracias por la recomendacion!!!!!

Fersitu dijo...

He comenzado a escucharlo y creo que me van a encantar... son de esos grupos que puedes tener de fondo escuchando y que te acompañan perfectamente a los pensamientos :)

¡Muchas gracias!

Oscar dijo...

Me he puesto a escucharlo y me ha encantado Oh My God, aunque no entiendo la letra. Las demás que he escuchado no me han llenado, pero ha estado bien.

Gracias.

(Oh My God se viene a mi emepetres).

Lleonard Pler dijo...

Gracias por vuestros comentarios. La magia de compartir lo que nos llena. Me gusta saber que, entero o a trozos, habéis disfrutado del disco. ¡Un abrazo a los tres!

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