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Won't break me down, won't brick me up, won't fence me in

Te educan para ser empalagoso. Te quiero, no sé vivir sin ti, sin ti no soy nada. Mensajes con los que, desde que naces, te machacan una y otra vez las canciones, las películas, los libros, la televisión. Y cuando te enamoras, los repites como un autómata. Te quiero, no sé vivir sin ti, sin ti no soy nada. Te hablan de medias naranjas y almas gemelas para que te sientas incompleto. Siempre te falta algo. No quieren personas felices y autosuficientes, por la sencilla razón de que esas personas consumen menos.


Me asustan todas esas parejas que están todo el día uno encima del otro, dedicándose a diario y en público frases ñoñas, poesías y fotos de animalitos. Y es que yo fui así hasta no hace tanto. Cuando estás enamorado todo parece eterno. Lo que he aprendido es que si te acostumbras a que tu felicidad dependa única y exclusivamente de otra persona, te vuelves frágil y vulnerable. Todo puede tumbarte. Cuando todo falle, serás un náufrago en un mar helador, sin tablones a los que agarrarte. Y así veo a esas parejas, como futuros náufragos a la deriva. Es de cajón: si no sabes estar solo, tampoco sabes estar contigo mismo. Admiro en cambio a las pocas parejas que saben darse su espacio. No es que no quieran al otro, es que también se quieren a sí mismos. Y eso es muy importante.

No estoy desencantado del amor. Sé que volveré a enamorarme, sólo faltaría. Lo que no sé es si encontraré a alguien capaz de entender mis nuevas reglas. Alguien que comprenda que no querré convivir con él porque disfruto estando solo. Que no querré casarme ni ataduras de ningún tipo (y no me refiero al sexo). Que por estar con él no dejaré de ir solo al cine (menos, supongo, pero lo haré: así las películas te empapan completamente). Que no le regalaré cosas por San Valentín (aunque sí por Sant Jordi, porque creo que un buen libro es el mejor regalo). Que no le prometeré amor eterno ni le diré todas esas cosas bonitas que tanto endulzan los oídos y que nos hacen sentir especiales.


No somos especiales. O sí, sí lo somos, pero no no porque alguien nos quiera, sino por ser únicos. Me imagino mi cara hasta hace año y medio si alguien me hubiera dicho "te quiero, pero con estas reglas". Habría huido. Supongo que habrá alguien que lo entienda, que acepte o comparta esta independencia, pero no será fácil. Ya me está bien, tampoco tengo ninguna prisa. Los amigos, los libros y la música también son compañía. Elton John resume perfectamente lo que espero del amor futuro en su canción I Want Love.


I want love on my own terms
After everything I've ever learned
Me, I carry too much baggage
Oh man I've seen so much traffic

So bring it on, I've been bruised
Don't give me love that's clean and smooth
I'm ready for the rougher stuff
No sweet romance, I've had enough

btemplates

8 comentarios:

peichilin dijo...

tienes más razón que un santo! pero creo que solo los q hemos vivido ese abismo de encontrarte solo después de un montón de años de relación, y hemos tenido que volver a empezar y a recosntruir todo desde cero, solo nosotros lo entendemos

Gorka dijo...

Es exactamente lo que pienso desde hace tiempo; me alegro de verlo tan bien plasmado por tí.
Por cierto ya lo cantaban Savage Garden en Affirmation "I believe we put our happines in other hands"...

Chico Tocsico dijo...

sí.... pero no
y que tal un "ahora es ahora... y mañana ya veremos?"

dependerá del momento y de la persona, y punto

Kadaj dijo...

Estoy de acuerdo con Chico Tocsico. A mí tampoco me gustan ese tipo de parejas que están encima el uno del otro todo el día, y de hecho nunca me han gustado. Pero ahora por ejemplo me encuentro inmerso en una relación en la que me encanta pasar horas tirado sin hacer nada con la única compañía de mi pareja, algo que nunca antes me había pasado. Y precisamente le conocí en uno de los momentos de mi vida en los que más a gusto estaba siendo soltero.
Creo que simplemente hay que disfrutar los momentos. Dejar fluir los sentimientos y vivir. Sin hacer caso a los patrones que nos marca una cultura heredera de las doctrinas católicas.
Cómo muy bien han puesto aquí arriba "ahora es ahora... y mañana ya veremos"

Lleonard Pler dijo...

Peichilin, supongo que tienes razón y sólo desde los restos del naufragio puedes llegar a estas conclusiones. Es un proceso extremo, así que sólo hay una salida: adaptarse y aprender para que no vuelva a ocurrir. Al menos, no de la misma manera.

Gorka, pues precisamente ése era otro de los títulos posibles. Y también "The greatest love of all" jejeje.

Chico Tóxico, por supuesto, si hay una persona que me hace cambiar de ideas, no me importará cambiarlas. Pero después de casi 30 años depositando mi felicidad en los demás, ahora no estoy muy por la labor de que me quiten este nuevo tesoro.

Kadaj, otra de las cosas que he aprendido es que el amor no es eterno, pero tiene que parecerlo. Y como tal hay que disfrutarlo. Diría que ya lo comenté hace tiempo en el blog. Be happy! ;)

David dijo...

Muy buena entrada, como es habitual. Recuerdo que ya hiciste un post similar, o al menos la conversación de los comentarios llevó a este tema, porque me parece que ya hablamos de esto por aquí. En mi caso, siempre he valorado muchísimo mis momentos en soledad (algunos me dicen que por ser hijo único... a lo que no sé responder porque al no haber tenido hermanos, no sé lo que se siente en ese caso) y por fin he encontrado una pareja que lo entiende. Y es más, ella ha aprendido, según me explica, a valorar también sus momentos en soledad gracias a lo mucho que los disfruto yo. Y eso no quita para que disfrutemos mucho en la compañía del otro.

Pero es que tras pasar por parejas que confuden las cosas y en lugar de compartir tu tiempo, te lo consumen, es un cambio la mar de agradable y satisfactorio. Estar con otra persona no ha de ser una carga o una obligación, ha de ser algo que quieras hacer. Y no me refiero a hacer mil cosas, sino simplemente a estar con esa otra persona. Aunque sea sin hacer nada, como bien dicen en otro comentario.

Llegar a apreciar esos momentos no tienen nombre. Y encontrar a alguien que lo entienda y los aprecie también, todavía menos.

Me gusta el enfoque que le das a lo de las parejas tortolitas, como consumidores en masa, dejando claro que es peligroso que la gente piense o actúe por sí misma, dado que eso lleva a la autoreflexión. Es algo que de un tiempo a esta parte noto que se ha perdido muchísimo. Lo noto en amigos y conocidos, la gente cada vez sabe menos estar sola. Y me parece triste, la verdad (entendido por sola ese sentimiento de soledad que comentamos aquí, no la "otra" soledad, que sí es triste de verdad).

Lleonard Pler dijo...

Creo que hablamos de esto en la entrada que iba sobre ir solo al cine, tema que vuelve a salir aquí.

Os admiro a tu pareja y a ti, conozco muy pocas parejas que consigan ese equilibrio entre independencia y dependencia. Conocer estos casos me da mucha esperanza, así que gracias por compartir tu experiencia.

Echo la vista atrás y me sorprendo al recordarme como alguien celoso y posesivo, inseguro. Así que doy gracias por todo lo que he tenido que pasar para llegar a este punto en el que lo primero soy yo. No es que los demás no me importen, es que sin mí no soy nada.

Y lo de los tortolitos... es algo con lo que no puedo. Esta noche mismo en el cine había un par que debían venir de alguna cena de San Valentín y en vez de dejar que la película les llenase, estaban haciendo manitas. Sólo se han separado cuando él ha tenido que ir al baño; yo pensaba que iban a ir juntos. Y sí, yo creo que tienen estudiadísimo que las parejas "dependientes" consumen más y se preguntan menos.

Por cierto, hoy me he acordado de ti. Estaba buscando unos libros para la librería y he descubierto que hay otro libro de nuestro Ogai Mori traducido al castellano. Se titula "Vita Sexualis", editorial Trotta.

David dijo...

¡Vaya, nuestro Ogai Mori sigue con su tradición! Todo libro suyo traducido al castellano, está publicado por una editorial distinta! El siguiente que encontráramos no podía ser excepción.

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