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Alberto Olmos - Tatami

Cuanto más irrealizable era el deseo, menos dolía.

Mientras esperaba a que me llegase Ejército Enemigo, la nueva novela de Alberto Olmos que tanto me llamó la atención en la última Qué Leer, opté por tener una primera toma de contacto con el autor, y elegí este otro título por sus resonancias japonesas. Me encontré con un estilo ameno, contundente, travieso pero también muy lúcido. Detrás de una historia en apariencia grosera, encontramos ideas interesantes.


A través del diálogo entre un mirón (la palabra voyeur le quedaría grande) y su sufrida compañera de vuelo, Alberto Olmos nos habla del miedo al contacto físico, del pánico a dar pasos decisivos, de la desidia y la soledad a las que parece abocarnos la sociedad con sus contratos basura y sus minipisos en edificios demasiado grandes (con Japón como telón de fondo y paradigma de ese individualismo forzado).

Nos habla sobre todo de los fetichismos, de las muchas formas de entender el sexo. El sexo visto como otra forma de ejercer el poder sobre los demás. Dice el protagonista: "Saber que me desean, que me miran, me excita mucho más, muchísimo más, que mirar yo. (...) Nada se puede comparar a la sensación de dominio, de poder. 'Tengo lo que tú quieres': esa es la idea." Es decir: en Tatami no se utiliza el sexo como una forma simplona de provocación, sino como método de reflexión, un ahondar en las mentes de nuestra época.


Obligándonos durante más de 100 páginas a escuchar una voz tan obscena que a ratos suelta un discurso casi coherente -y aún así radicalmente opuesto a nuestra escala de valores-, el autor nos recuerda que a veces fingimos tener las ideas muy claras para evitar mirarnos al espejo. ¿Por qué pensamos así? ¿Por convicción o por miedo a ser de otra manera? No sé si esta pregunta se resuelve en Tatami, pero sin duda recomiendo esta lectura sorprendente.

En algunas ocasiones, lo único que te puede hacer reaccionar es la inminencia de un final, de un: ya no habrá más oportunidades.

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4 comentarios:

David dijo...

No conocía en absoluto ni el autor ni la obra, pero esta reseña me ha llamado poderosamente la atención. Creo que le daré una oportunidad en cuanto, parece el tipo de novela que me atrae, tanto por estructura como temática, un contenido del que necesito leer ahora mismo.

Lleonard Pler dijo...

David, ¿verdad que fuiste tú quien me recomendó "Noviembre" de Gustave Flaubert? Hoy lo he empezado... Promete.

David dijo...

Sí, fui yo! A ver qué te parece, esperaré con ganas tu reseña en el blog.

Por cierto, ya terminé hace unas semanas "El ganso salvaje", a ver si saco tiempo y lo comento en el post que le dedicaste. Me ha gustado mucho, más aún que "La bailarina", el cual por espacio no le da tiempo a profundizar tanto como en "El ganso..."

Lleonard Pler dijo...

"La bailarina" es poco menos que una anécdota, muy bien escrita, eso sí, pero para cuando te quieres dar cuenta, la historia ya se ha precipitado a su final.

En cambio, "El ganso salvaje" es más pausado pero no por ello menos intenso, los personajes crecen, sienten.

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