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Gustave Flaubert - Noviembre

¿Quién presta atención a los tesoros enterrados?

Por recomendación de David, un lector de este blog que a menudo comparte por aquí sus recomendaciones culturales y reflexiones de esas que da gusto leer, me hice con Noviembre, la primera novela de Gustave Flaubert (aunque sólo se publicó póstumamente). Hasta ahora, de él sólo había leído Madame Bovary, en mis tiempos de instituto. Recuerdo que hice el examen del libro sin haber llegado ni a la mitad (el profesor me hizo odiarlo, especialmente cuando de buenas a primeras nos soltó el desenlace), pero aún así saqué muy buena nota. Meses después, ya lo leí tranquilamente, sin la presión de un examen, y lo disfruté muchísimo.


Flaubert era un perfeccionista y su manejo del lenguaje, del ritmo de las frases, es espectacular. Lástima que no sepa francés, porque leerlo en original tiene que dejar sin aliento. Esto se nota incluso en una novela de juventud como es Noviembre. Hay algunos momentos redundantes y diría que la historia avanza a trompicones, pero se compensa con secciones enteras donde las palabras y los signos de puntuación están colocados exactamente como tiene que ser para que te sientas junto al protagonista subiendo unas escaleras, abriendo una puerta, con el corazón desbocado.

¿Detrás de todo ese maquillaje del estilo? La historia de dos obsesiones, dos personajes que tienen tan idealizado el amor, tan idealizado lo que buscan en El Otro, que nunca podrán encontrarlo. Yo soy de la opinión de que nunca hay que bajar el listón (o dicho a lo bruto, inspirándome en un grupo de FB: "mejor vestir santos que desnudar gilipollas"), pero comprendo el mensaje de la novela. Sobre todo, no hay que guardarse las cosas buenas que tenemos. Al revés: hay que mostrarlas al mundo, compartirlas.


Destaco especialmente el monólogo de la prostituta contando su peculiar historia (veo que el cambio repentino de narrador es marca de la casa, también lo había en Madame Bovary). Los personajes femeninos de Gustave Flaubert siempre se salen de la norma, los encuentro muy modernos para su época. En fin: una lectura agradable, que además se lee en seguida, y con la magnífica edición de Impedimenta (qué gusto da tocar y admirar sus cubiertas, sus páginas). Gracias por la recomendación, David.

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3 comentarios:

David dijo...

Muchas gracias por la mención. Me alegro que te haya gustado, el fragmento de la prostituta también fue lo que más me gustó, aparte del buen manejo a la hora de escribir que destila todo el libro, como ya mencionas.

Lleonard Pler dijo...

Tengo otras recomendaciones tuyas pendientes, seguiré alternándolas con todas las lecturas que se me acumulan en la mesilla.

David dijo...

Vaya, pues esperaré con ganas las reseñas de las otras recomendaciones. Recuerdo algunas obras de George Perez, pero creo que he ido recomendando tantas cosas a lo largo de varios posts que ya no recuerdo todas. Ya los iré viendo en tu blog!

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