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Frank Hessel - Romance en París

"¿Para qué capturar aquello que revolotea?"

Te adelanto que he empezado a coleccionar los libros de la editorial Errata Naturae. La conocí en la librería madrileña Tipos Infame, creo que era la editorial del mes o algo así, porque tenían un expositor dedicado a todos sus libros. Me gusta su línea editorial, me gustan sus ediciones (las portadas siempre llamativas y el tacto de las cubiertas: un detalle importantísimo para mí; es importante que te guste tocar al compañero de tantas horas compartidas). Siempre había querido coleccionar los libros de una (buena editorial). Ésta me ha parecido inmejorable para comenzar el intento.


¿Un Romance en París con esa portada? Pues sí. Lo entiendes al explorar las páginas del libro. Y es que lo del romance es lo de menos. Hessel retrata en el libro la vida de los extranjeros en París. De cómo juntos se adentran hasta en el último antro, las trastiendas del Moulin Rouge. Nómadas de buhardilla en buhardilla que fuman, se divierten, van al teatro, pasean de noche, no dejan placer por probar.

Son tiempos felices, la guerra parece todavía ciencia ficción sobre la que teorizar en el bar, entre trago y trago. Y quizá el amor sea eso: probar todo lo que las ciudades nos ofrecen, la lluvia y la guerra bien lejos, sentirse extranjero en cada ciudad para contemplarla así con los ojos más curiosos... Hessel parte de una anécdota para hablar de toda una época. Consigue trasladarte al dulzor de los cafés parisinos justo antes de que estalle la Primera Guerra Mundial.


El libro me ha gustado. Mucho. Pero la construcción de algunas frases me ha parecido más confusa de lo que debería ser: quizá el estilo del autor es así o quizá sea efecto de la traducción. En cualquier caso, un gran libro que invita a vivir todos los callejones de París como si fueras un niño enamorado, a punto de soltar un globo solo para ver cómo se alza entre los tejados.


No hay nada más completo, Lotte, que la mera existencia, no puede haber nada mejor. Y deje que sigamos siendo extranjeros en París. Llevo aquí ya cuatro años y sigo siendo un extraño. París es la ciudad más carnal que pueda existir: por eso nos hemos vuelto aquí puro espíritu. Vamos a través de las miles de tentaciones de la realidad como a través de un jardín floral. Lo que otros llaman pecado es para nosotros una mariposa multicolor. ¿Para qué capturar aquello que revolotea? (P. 98-99)

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4 comentarios:

Z dijo...

tengo que viajar a París algún día. Aunque normalmente nunca hacemos de turistas en nuestras propias ciudades, estoy de acuerdo contigo, es un sano ejercicio intentar curiosearlas porque descubriremos cosas que de otro modo siempre nos pasarían desapercibidas...

Lleonard Pler dijo...

Tengo pendiente recorrerme mi Barcelona en plan turista. Fíjate que ni siquiera he estado nunca en la Sagrada Familia. Pero ya no es solo eso, es descubrir los callejones con encanto que descubriría en otras ciudades.

thexipiron dijo...

¿Dejar todo para mañana o seguir el Carpe Diem? ¿Abandonar nuestras obligaciones, lo correcto, el día a dia, lo cotidiano por ir a explorar nuestra ciudad?

Muchas veces el problema es el tiempo, otras el dinero, pero simplemente son excusas, como comentáis, hay que explorar nuestras ciudades, al menos estar en algún sitio inexplorado, para sentirnos vivos, sin estar de vacaciones....

Lleonard Pler dijo...

Excusas siempre hay. Pero también tiempo. Para cosas mundanas sacamos tiempo de debajo de las piedras. Hay rincones inexplorados nada más girar la esquina. O incluso sin girarla. Vivir cada día como si estuvieras de vacaciones, de eso se trata.

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