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Say hello to your life... now you're living

"¿Qué te apetece hoy?"

Las palabras mágicas. Podría decírtelas si te acercases. Podrías decírmelas tú a mí si me acercase. Pero no me atrevo. Pero nos conformamos con mirarnos. Por turnos, claro. A ratos te miro yo y a ratos me miras tú; lo descubro cuando ya terminas, cuando devuelves la mirada a tu amigo, o acompañante, o lo que sea. En ese instante mínimo que nuestros ojos se cruzan, sonríes. Y yo me esfuerzo por sonreír rápido, para que te des cuenta. Llevamos ya un tiempo así, pero todavía no nos acercaremos, porque incluso un simple "hola" conllevaría ya cierto compromiso. Por ahora somos libres. Sigue el juego.


"¿Qué te apetece hoy?"

Te lo ha preguntado el panadero italiano, desplegando sus manos para que te fijes en el mostrador, rebosante de dulces y pastas recién salidas del horno. Te apetecería todo, y él lo sabe, y por eso sonríe. Quizá por eso te enseña también sus manos, piensas ahora, porque al fin y al cabo lo ha amasado todo él mismo. Es de esas pocas panaderías en las que todavía preparan y hornean los productos en vez de comprarlos pre-congelados.

Te decides por fin: una caña de crema. El panadero italiano (lo llamas así aunque en realidad no tienes ni idea de si es italiano; lo único cierto es que habla perfectamente el catalán) te cobra y te ofrece tu pasta. Hasta el precio es original: 1,42€, no redondea. Sus gestos son más amanerados de lo que te habían parecido hasta ahora. Claro que tampoco es que te hubieras fijado mucho. Un año pasando por delante de camino al trabajo y solo ahora que has entrado y le has comprado algo empiezas a conocerle. Sabes que es honrado. Se le nota en los precios y también en su sonrisa. Volverás.


"¿Qué te apetece hoy?"

Con esta pregunta deberían empezar todos tus días. Hoy te apetece saltar de charco en charco. Hoy te apetece comer solo postres. Hoy te apetece llevar la ropa que nunca te pones. Hoy te apetecen tantas cosas que las harás todas, una por una. Hoy te apetece decirme hola. Por eso, será lo que te pregunte la próxima vez que nos veamos. ¿Qué te apetece hoy?

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6 comentarios:

David dijo...

Que entrada más bien escrita.

Me ha gustado en especial la parte del panadero, por los detalles (lo del precio original, sin redondeo; la sonrisa, porque sabe que te comerías todo lo que ofrece; los brazos extendidos y las manos abiertas, en señal de artesanía...). Muy bien enlazado, con una sensación que transmite muy buena.

Chico Tocsico dijo...

Ay! Mancantao!
Y es real???' Andaaaaa dime que siiiiiiii... Y LLEVAME A CONOCERLE!!!!!!!!! XDDDDDDD

Lleonard Pler dijo...

Gracias David. La escena del panadero llevaba tiempo queriéndola plasmar, sólo me faltaba encontrar "algo" con lo que trazar paralelismos, y por fin se me ocurrió. Esa frase que me soltó, "¿Qué te apetece hoy?" es sencilla, obvia pero creo que muy potente.

Pues sí, Paco... es todo real como la vida misma. Y como la vida misma, la magia existe y anoche quien me tenía que decir hola, me lo dijo. Lástima que ese "hola" etílico rompiera todo el hechizo jajaja.

NoChu dijo...

Muy chulo el relato, sí señor. Queremos más! :)

Juliet dijo...

Me encanta. Genial :)

Lleonard Pler dijo...

¡Gracias!

El poder de la visualización. Ahora solo queda mejorar el contacto visual para certificar que esos "hola" sean para ti :P

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