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A candy perfume boy

Se terminó ayer. El frasco de Hugo Boss Orange para hombre, mi perfume favorito. Lo compré por impulso, porque el naranja es mi color y porque el día que me propuse comprar mi primer perfume, vi el anuncio, como una señal. Di muchas vueltas entre las columnas del Sephora, agoté los cartoncillos de muestra, tantos perfumes. Al final elegí el de Hugo Boss. Era el único que no había olido, pero me fié de la señal.

 
Recuerdo la sensación cuando me lo puse. Tenía que ser éste, pensé. Manzana verde, incienso, vainilla, madera de bubinga... La ficha técnica menciona una combinación de muchas fragancias. Puede ser. Solo sé que cuando me lo pongo, hay un olor indefinido que me gusta. Los primeros días no dejaba de olerme las muñecas y el cuello de la camiseta. Me reconfortaba, como si siempre quisiese haber olido así.

Lo usaba mucho, a diario, sin medida. Hasta que quedó tan poco líquido en el bote (precioso, por cierto) que cualquier aplicación podía ser la última. Compré entonces otro perfume, me hizo gracia su nombre, L'homme livre, pero no me gustó tanto, demasiado genérico. Curiosamente, este nuevo me lo alabaron alguna vez, qué buena colonia. El de Hugo Boss nunca, era una broma privada que solo yo entendía.


Dosifiqué el poco Hugo Boss que quedaba, me lo ponía en ocasiones muy especiales. Una primera cita, una cena decisiva, dos cines y un par de conciertos con mi novio. Era mi forma de desearme suerte. Finalmente, ayer se terminó, solo me dio para un chorro en el cuello en vez de dos. Qué tonto, pensé, justo lo gastas hoy que es una noche cualquiera. Me lo había puesto por ponérmelo. Pero no me sentí huérfano, el perfume ya había cumplido su función. Tocaría comprar otro distinto.

Y entonces ocurrió. Bajé a la calle, él ya me estaba esperando, un beso, qué tal el día, bien... y por fin llegó la frase. "Qué bien hueles hoy." Tantas veces que me lo puse antes de vernos para infundirme ánimos y lo apreciaba hoy, que yo estaba tan tranquilo. Entendí que ese perfume lo había comprado para escucharle a él decir eso. Así que compraré un nuevo frasco. No para impresionar, sino para atesorar esta tranquilidad. Es el olor de un barco navegando por el mar en calma.

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4 comentarios:

David dijo...

No me cansaré de decirlo mientras haya entradas así, pero qué bien escribes.

Los olores, aunque no los comentemos, se aprecian al momento. Aunque lleves perfume o colonia o no lleves nada. Hay personas que no usan ninguna fragancia y en cambio el olor que desprenden puede ser el más bonito que hayas olido nunca. Esos casos también son curiosos. Cómo el olfato nos hace oler a según quién como queremos olerle a veces. y cómo esa sensación se mezcla con nuestros sentimientos por esa persona.

Lleonard Pler dijo...

El perfume, el jabón, el suavizante, el desodorante, las feromonas... Los sentimientos.

elultimogoonie dijo...

Ey! El naranja también es mi color! Cuando estoy en alguna tienda y hay algo naranja voy hacia allí como hipnotizado jaja. Mi novio siempre se parte con eso.

Lleonard Pler dijo...

Yo no llego a esos extremos jajaja. Pero me gusta el naranja :)

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