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Let's get together

Hay un tipo de clientes que me llaman mucho la atención. Se les reconoce enseguida. Entran a la tienda y jamás tocan nada, se mantienen a una distancia prudencial de mesas y estantes. Sabes muy bien que no van a comprar. Es como si flotasen por la tienda. Miran sin mirar, en realidad. Se marchan tan vacíos como han entrado.


No sé si les puede el miedo o la timidez. Si confiaban, quizás, que un libro saltaría por arte de magia hasta sus manos y las páginas les entrarían por los ojos. Pues no. Hay que tocar. Acercarse a las cosas y tocarlas, chapotear en la arena, con brío. Ser como Céline en Antes del amanecer y decirle que sí a Jesse, bajarte con él en Viena.


Nada de historias incompletas o por empezar. En los libros, las historias arrancan en cuanto los abres.Así creaba Bastian La Historia Interminable: se había atrevido a hacerse con el libro, a leerlo. Cuando entiendes eso, tu poder creador, que está bien pedir pero también tienes que poner de tu parte, actuar, entonces, un día te asomas a la ventana y te das cuenta de que puedes explorar todas esas rutas secretas.

btemplates

2 comentarios:

+Mara Blackflower+ dijo...

A veces da miedo acercarse a los libros Quieres caer pero no puedes por dinero, tiempo o lo que sea pero quieres Y a veces esperar a "que salte" el libro funciona Por eso los títulos llamativos y el nombre del escritor bien grandote
;)

Lleonard Pler dijo...

El libro te llamará la atención todo lo que tú quieras, yo también tengo flechazos con títulos y portadas. Pero tienen que ser mis manos las que se pongan en movimiento y lo cojan.

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