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Searching for the thrill of it

Cuando me gusta mucho cierto plato de un restaurante, pocas veces me arriesgo a cambiar. No sé si a vosotros os pasa. Esa sensación de volver al restaurante, darle vueltas y vueltas a la carta, ver mil cosas apetecibles y sin embargo acabar pidiendo lo de siempre, porque es lo que conoces, lo que sabes que te gustará seguro. En el McDonald's sólo cambio si sale una nueva hamburguesa (y luego repito hasta que me la quitan), pero en cualquier otro sitio siempre acabo pidiendo lo de siempre. Not anymore.


El otro día fui a La Tagliatella, uno de mis restaurantes favoritos de Barcelona y, entre lo que se puede permitir mi bolsillo mileurista, el mejor de comida italiana. Un ambiente agradable, raciones abundantes y un delicioso pan de la casa (sobre todo el de olivas... ¡ñam!). Iba a pedirme mis tradicionales raviolis nero con salsa de queso de rulo de cabra, pero como se trataba de una ocasión especial me dije: "Vamos a pedir otra pasta". Opté por los rotondo rellenos de queso y trufas. Pero con la misma salsa "de siempre", claro.

Mi acompañante dudaba entre varias salsas y una de ellas me llamó la atención: setas, jamón y mostaza antigua. Sonaba bien, muy bien. Tuve que pedírmela para acompañar a mis rotondo. Al final, entre un cambio y otro, acabé probando algo completamente distinto a "lo de siempre" y no sólo no me arrepentí, sino que estaba aún más delicioso. La tentación de repetir es muy grande pero no, no lo haré. Probé un poco de los pappardelle con salsa a la matriciana de mi acompañante y me quedé con ganas de más.


Últimamente voy aprendiendo a saborear las sorpresas de la vida. También estoy cambiando mis hábitos de bebida. Cuando salgo ya no sólo bebo 43 con Coca-Cola. La ginebra con limón está buenísima, por ejemplo. Y si me da el punto, cuando voy de cañas, en vez de mi tradicional Coca-Cola Zero me pido una buena cerveza. No es un cambio: es una evolución. Es dejar atrás los prejuicios, dejar de ser el niño bueno sólo porque era lo que se esperaba de mí. Liberar el cisne negro de mi interior para ser más yo que nunca. Y me encanta la sensación. No es sólo felicidad: es también libertad.

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6 comentarios:

Eli Ramirez dijo...

Ja saps q jo tb sóc súper fan de la Tagliatella!!! ^^ és el millor italià de la ciutat.
Jo sempre demano la salsa de noci e gorgonzola, està tan bona! i l'he provat amb diferents tipus de pasta. L'única salsa que he provat a part d'aquesta és la 4quesos. Però va ser un dia i prou: nocci e gorgonzola forever! próvala!

(el pa d'olives no m'agrada, però el de ceba......mmmmm és el millor pa que he provat!!!!) Nar allà i no demanar pa de la casa es pecat mortal!!!

:)

Leo dijo...

Yo no sé si es algo deliberado o una cosa que salga sola, pero vas leyendo tus posts de un tiempo a esta parte y te das cuenta de que el cisne está ahí. Y cada día se te nota mucho mejor. Me alegro mucho de que estés tan bien, Natalie! Un abrazo fuerte!

Lleonard Pler dijo...

Eli, a mi el de ceba és el que menys m'agrada dels 3, així que si algun dia hi anem junts no ens haurem de barallar jajaja.

Leo, gracias de corazón por esa respuesta. Que alguien que no me conoce en persona me diga eso... Es precioso. Otro abrazo grande para ti.

Kuroneko-kun dijo...

Oh! El tagliatela es un dels millors restaurants de pasta que hi ha!
Hi he anat un parell de cops, i les pizzes que fan són delicioses! *o* Em vaig demanar uns raviolis de pera, amb... salsa de pera! :P
M'encanta la pera! >_<! XD

Dan dijo...

I'm so proud of you! Si evolucionas, y encima eres feliz ya no me digas más, es que tenías que hacerlo!! Recuerdo cuando yo también dejé de ser como se esperaba que fuera y oye, muchísimo mejor.
Eso sí, no te mates cuando alcances la perfección ;)

Lleonard Pler dijo...

Marc, quanta pera no? Mai he provat la pasta de pera, se'm fa empalagós imaginar-ho, però si està tan bona caldrà tastar-la.

Dan, feliz no: lo siguiente! Y sabes muy bien que no lo haré, ahora empieza lo bueno. ;)

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