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I blame you for the moonlit sky

"Es que por su culpa..." ¿Por qué nos gusta tanto culpar a los demás de nuestras desgracias, de nuestros errores, de todo lo absurdo e injusto que nos ocurre? Quizá porque es más cómodo, menos doloroso que aceptar la propia responsabilidad. Es duro asumir que no nos engañan: nos dejamos engañar; no nos ofenden: nos dejamos ofender. Nos gusta pensar que el enemigo siempre son los demás, nosotros somos perfectos y no estamos equivocados, somos las víctimas. Pero no.


Quizá también influye otro factor: según un amigo mío (que además de actor es muy buen psicólogo), todo aquello que criticamos en los demás suelen ser defectos nuestros, faltas que también hacemos y odiamos hacer: nos vemos reflejados en el otro y le criticamos aquello que odiamos en nosotros mismos, y lo odiamos tanto que difícilmente lo admitiremos (reconocerlo y cambiarlo nos obligaría a evolucionar demasiado). Calmamos nuestra conciencia criticándoselo a otro, como si no fuera con nosotros la película. Por eso, generalmente, somos nuestro peor enemigo. De forma inconsciente, nos condenamos a la infelicidad, nos ponemos barreras y encima le echamos la culpa a los demás.

También es peligroso "culpar" a los demás de lo contrario, de nuestra felicidad. Dicho de otro modo: ser felices gracias a los demás, ser felices gracias a otra persona. "Sin ti no soy nada", "Mi vida sólo tiene sentido ahora que estás tú" y demás frasecillas que nos repiten a diario canciones y películas. No debe ser así. Porque entonces cuando la otra persona falta, tu mundo se desmorona. Del mismo modo que no hay que culpar a los demás de nuesro sufrimiento, hay que aprender a ser feliz por uno mismo. Mimarse, reencontrarse, dedicar tiempo a las cosas que te gustan y te llenan, darte cuenta de que eres un partidazo (que sin necesidad de nadie ya vales mucho), disfrutar. Y -entonces sí- compartir esa felicidad con los demás. Es una forma mucho más sana y sensata de ser felices.

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2 comentarios:

Risas de fondo dijo...

Completamente de acuerdo... Pero a veces me da la sensación de que la propia sociedad nos fuerza a ser víctimistas y, en cierto modo, autodestructivos, al hacernos pensar que si no compartes tu vida con alguien, significa que nadie te quiere y que por tanto no vales nada.

Yo hace relativamente poco que estoy intentando quererme a mí mismo, y la verdad es que es un camino largo y me está costando, pero...¡yo puedo! ^^

Alex Pler dijo...

Pues sí, Kadaj... La sociedad está construida para que pensemos que estar solo es ser un bicho raro. Por eso nos machacan tanto con historias y canciones donde las personas llegan a ser felices gracias al amor. Rara vez se habla de ser feliz por uno mismo. No hay que cerrarse puertas, pero lo primero es lo primero: quererse a uno mismo. Sigue así, niño. Claro que puedes.

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