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The greatest love of all

Ayer me acordé. Le puse un vídeo suyo a un amigo y me acordé de que Whitney estaba muerta. Ni un año hace. Es de esas cosas que sabes que han ocurrido pero todavía no las has procesado y un día te golpean. Como cuando cumples años y no te das cuenta de lo que implica hasta que rellenas un formulario.


Me dio pena porque fue una muerte tonta. Fruto de no quererse a sí misma, una cantante cuyas canciones, a menudo, hablaban de esa clase de amor, el más importante: quererse a uno mismo en primer lugar. Nos enseñan lo contrario: tienes que sacrificarte, anularte. Luego descubres que no, que para sobrevivir tienes que pensar en ti. Luego ya amarás a los demás, y encima con una sonrisa de verdad.

Pero es algo tan fácil de olvidar. Recuerdo que con mi ex cantábamos The greatest love of all en el SingStar, la bordábamos, y eso que no parábamos de reírnos del vídeoclip, de los looks y las poses intensas de ella, de lo ochentero, del argumento. Nos reíamos de todo, cantábamos cada línea con la máxima puntuación, pero no le hacíamos ni caso al significado de la letra. Como Whitney Houston.


Como los barcos cuando sube la marea, tuve que aprender a flotar. Floté y fluí, y llegué a un remanso en el que no quedaba otra que quererme. Mis cosas y mi mundo. Ahora me gusta estar bien porque puedo compartirlo. Con mis amigos, con mi novio. También con la gente que me lee, por qué no. Me quiero, yo no lo voy a olvidar.

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2 comentarios:

Gorka dijo...

Es casi lo más difícil, quererse a uno mismo; yo lucho cada día por conseguirlo y sin duda si no lo hacemos no podemos esperar que otros nos quieran (esto sale en alguna otra canción, no recuerdo cual)

Lleonard Pler dijo...

En realidad es lo más fácil, por eso tienen que se aseguran de domesticarnos para que no nos acordemos. Y sí, seguro que alguna canción lo dice porque es verdad, cuando te quieres, llegan otros que te quieren. De verdad. ¡P'alante! :)

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