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North by Northwest / Con la muerte en los talones

"That's a good omen, don't you think?"

Sigo con el ciclo Hitchcock de los Cines Verdi. Esta vez tocaba una de sus películas más míticas pero que yo no había visto todavía. Solo conocía la escena del avión, nada más. Y me alegro, porque disfrutarla por primera vez en pantalla grande ha sido espectacular. Salí del cine con la boca abierta de par en par y un aplauso en el corazón.


Es una película absolutamente moderna. En el montaje, en el guión, en la planificación de encuadres y secuencias... pero también en los diálogos: picantes, llenos de dobles sentidos, hasta se da a entender que hay un personaje homosexual. En fin: atrevidísima para su época y una lección de cine incluso hoy en día, que tenemos un mayor bagaje de thrillers y cine de aventuras.

Hitchcock vuelve a jugar con el espectador y levanta el telón a mitad de la función, desvelando el misterio. Pero esta vez me parece bien porque da paso a la verdadera película: la historia de amor entre Roger (Cary Grant) y Eve (Eva Marie Saint). Sí, la gente recordará Con la muerte en los talones por los momentos más espectaculares: el avión en el maizal o el enfrentamiento final en el Monte Rushmore, pero en realidad lo que nos está contando Hitchcock es una gran metáfora de cómo nos enamoramos.


Tiene todos los ingredientes del romance clásico: el vértigo que te empuja al cambio, un encuentro casual, un primer flirteo que se convierte en una cita inesperada, complicidad, dudas, aventuras de punta a punta del país, porque la vida es más emocionante cuando compartes esas odiseas con alguien. Lo bueno se hace esperar y las camas son estrechas. Pero te tomas las cosas con calma y humor porque sabes que al final todo saldrá bien.

Es delicioso cómo al principio, en la fase de conocerse, interpretamos el papel de un personaje más interesante en un intento de deslumbrar. De nada sirve porque al otro lo que de verdad le atrae de nosotros es lo que intuye debajo del disfraz. El amor nos convierte en superhéroes y uno de los poderes, quizá el primero y más importante, es ver el alma. Y sonreír cada vez que lo haces.


Gracias a Hitchcock por su mejor película (de las que llevo vistas, al menos) y gracias a los Cines Verdi por permitirme descubrir esta obra maestra en el mejor momento posible. Con la muerte en los talones confirma que el amor también otorga invencibilidad. Te apuntan con una pistola, te persiguen con un avión, te obligan a atravesar cornisas, te empujan precipicio abajo, y siempre sobrevives. El final será feliz porque, al fin y al cabo, somos superhéroes, ¿no?

btemplates

8 comentarios:

Bertoff dijo...

BRAVO!

Lleonard Pler dijo...

:)

Igor dijo...

Y la más abstracta de sus películas, la foto que pones es muy representativa de la película, casi un resumen.

Lleonard Pler dijo...

En esta película noté que jugaba a hacer planos que parecían auténticos cuadros (las dos imágenes que he puesto, por ejemplo) pero, que lejos de ser mera decoración, conceptualizan muy bien todo el discurso de la película. El vértigo, la confusión, la sexualidad.

Igor dijo...

Sí, efectivamente, es que Hitchcock era muy dado, sobre todo en su última etapa, a componer planos que mostraban visualmente el concepto o la estructura de una secuencia o de parte o la totalidad de la película.

Lleonard Pler dijo...

Pues es algo que me gusta mucho, y con lo que conecto bastante, porque yo a la hora de escribir intento hacer cosas parecidas, recrear el concepto con el estilo del párrafo o el capítulo. Al final todos los artes se tocan. :)

David dijo...

Pues poco más que añadir a semejante reseña.
Coincido en cada palabra!

Lleonard Pler dijo...

Gracias, David :D

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