Este blog se ha trasladado, buscando el nuevo blog...

Pages

It always comes as a surprise

Proyectaban la película sólo para mí. Entré en la sala de cine vacía y para mi sorpresa la pantalla estaba encendida, daban los tráilers con completa normalidad. Una vez me contaron que las proyecciones están programadas. Tomé asiento con una sensación rara, pensando que quizá si no hubiera entrado o que si ahora me levantaba y salía, la pantalla se apagaría, no habría película. Más que privilegiado, me sentí intruso. Luego la película empezó y pude disfrutarla tranquilo, casi como en mi habitación (es decir, si mi habitación se hubiera convertido por una tarde en una inmensa sala de cine).


Con 10 u 11 años, e incluso más tarde, ya de adolescente, estaba convencido de que el mundo iba construyéndose a medida que mi mirada se giraba, que después todo desaparecía en cuanto le daba la espalda. Así que a cada paso, me sorprendía de que el mundo estuviera allí. Era una sensación extraña. No exactamente de estar en el Show de Truman, sino de cosa efímera. De fallo en el sistema, como un videojuego: matrices y texturas sin cargar. ¿Y si algún día me daba por girarme demasiado deprisa y descubría entonces la nada blanca que se extendía detrás de las cosas? Todo podía desvanecerse, me quedaría atrapado, no habría nadie.

Quizá por eso me esfuerzo tanto en que las cosas existan, en que tengan nombre. Sí, no creo que aquel trauma infantil esté superado del todo. Sigo sin estar muy convencido de que las cosas existan cuando yo no estoy o yo no las veo. Y a veces siento que estoy en un bosque solitario y enseguida echo a correr, por si acaso a los árboles les da por caer y descubro que no hacen ruido. Necesito tocar las cosas, agarrarme a ellas, cerciorarme de que existen. Fluyo agarrándome a las rocas.


Pero poco a poco, me suelto, no te creas. Tengo casi 30 años y he descubierto que, aunque entre a un cine vacío, proyectarán la película sólo para mí. Empiezo a confiar en las cosas, ahora puedo verlas y convencerme de que son sólidas sin necesidad de tocarlas. Por eso, sé que un día, muy pronto, cuando por fin durmamos juntos, me despertaré por la mañana y, como el dinosaurio del microcuento, todavía seguirás aquí. Pero me gustará hacerme el sorprendido.

btemplates

8 comentarios:

Markus San dijo...

Y aquella sensación de que cuando te miras en el espejo, tu "Yo" del espejo también está haciendo lo mismo que tu, la has tenido? XD Me sigue cogiendo la paranoia con ello .

Lleonard Pler dijo...

El tema dels miralls dóna per a una altra entrada, però ara m'has fet pensar en l'escena que la Mary Poppins es mira al mirall :P

Gorka dijo...

Muchas cosas interesantes en este post, yo también he tenido a veces sensaciones así, un poco como le pasa a Bastián en "La historia interminable" cuando entra en el libro, que las cosas empiezan a existir cuando las nombra ¿no? Y también he estado un par de veces en salas de cine sólo para mí. Y por último me encanta el título del post, una de mis canciones favoritas de PSB; ayer estuve a punto de comentártelo cuando vi que la escuchabas en Spotify ;).

Lleonard Pler dijo...

Gorka, eres genial. Para que el post no se alargase demasiado, tuve que quitar un párrafo que hacía referencia precisamente a "La historia interminable". Supongo que aún así, algo de ese poso ha quedado en la entrada. Esta canción de PSB es de mis favoritas también, la típica que no le prestas toda la atención que deberías porque ni es single ni es un temazo obvio, pero es tan bonita y resume tan bien el impacto que te provoca esa persona especial... ay :)

Oscar Ruiz dijo...

Amigo,

Tu texto me hace recordar algo de hace más de 20 años (yo estoy en cuarentena...).
Una persona a la que amé mucho me preguntó que pasaría si yo no hubiese existido nunca. Le contesté que nada. Ella me dijo: "Si tú no hubieras nacido, el mundo no existiría". Para mí eso fue la primera declaración de amor que recibí de parte de ella (después vendrían más, hasta el día de su muerte).
Con el amor del primer momento, y extendiéndose hasta su último momento, así permanezco.

Disculpa el desahogo.

Oscar

Lleonard Pler dijo...

Preciosa esa primera declaración de amor, Oscar. Gracias por compartir la historia, para eso están los blogs, para que nos desahoguemos todos. No sabes cuánto valoro que hayas explicado esto justo en esta entrada. Gracias :)

David dijo...

La realidad empieza a existir cuando le damos forma. Siempre está ahí, pero adquiere significado cuando se lo damos, no por el mero hecho de existir. ¿Quizá una manera de darnos significado a nosotros mismos? Puede ser, pero este enfoque que aplicas desde luego anima mucho más que cualquier otro!

Lleonard Pler dijo...

Je... justo ayer se hizo realidad el último párrafo de esta entrada, así que no me ha sorprendido encontrarme una nueva respuesta y que fuera tuya.

El dinosaurio siempre sigue aquí, así que abramos los ojos, David! Demos forma.

Publicar un comentario en la entrada