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We'll see daylight through the blinds

En el visor de la cámara todo parece más lejos. Caminas por la calle, algo te impacta, quieres capturarlo y entonces, al mirar por el visor, la imagen se deforma: el horizonte lo ves ahora inalcanzable, la calzada más ancha, la ventana entreabierta que pretendías fotografiar se ha vuelto diminuta, aparecen ramas y obstáculos donde para tus ojos no había nada. Haces la foto igualmente pero no te quedas satisfecho, porque no es como la habías imaginado. Días después la pasarás al ordenador y sólo entonces, al verla en todo su esplendor, descubrirás que la foto te gusta, que es buena, que lo que parecía una distorsión de la realidad era de hecho el resultado perfecto.


Son curiosos estos cambios de percepción. Recuerdo cuando el año pasado participé en la carrera del Corte Inglés. Como no estoy acostumbrado a correr, el primer kilómetro se me hizo eterno; no por difícil, simplemente mis pies no calculaban bien las distancias. Luego vi que aguantaba bien y los siguientes tres kilómetros fueron muy amenos. Llegaron las cuestas y con ellas aumentó mi agotamiento, los carteles que indicaban el número de kilómetro parecían no llegar nunca. Pero a partir del Estadi Olímpic, el subidón de energía y felicidad y saber que llegaría a la meta sin problemas ayudaron a que la mitad de la carrera restante pasase como un suspiro.

En realidad todos los kilómetros medían lo mismo, se habían instalado las señalizaciones perfectamente. Quien cambiaba era yo, o mi mente, las ansias de llegar antes o cansarme menos. Y lo que para mí fue una hazaña, correr nada menos que diez kilómetros, para otros como Murakami es su entrenamiento diario. Igual que otros se sorprenden con el ritmo al que actualizo este blog, cuando yo lo utilizo como estiramientos para meterme de lleno a escribir la novela. A mí lo que me parece irrealizable es cantar bien o componer música, por ejemplo.

Durante esa fase en la que dos personas "sólo" están conociéndose, sorprende hablar con ellas. Para uno, las cosas irán a toda velocidad, no está acostumbrado a lanzarse a la piscina, y aunque le da un poco de vértigo, como montado en un avión hipersónico, lo está disfrutando sin pensar en la posible meta. Para el otro, en cambio, todo avanzará muy despacio, le gustaría dar un salto y decir más cosas, atreverse a cogerle la mano o darle más besos, llegar por fin a ese destino que imagina, pero es paciente, le bastan esos momentos compartidos semana tras semana. Las sonrisas son su punto de unión. Las sonrisas y las conversaciones de las que aprender y las cenas y el cine y la música. Todo lo demás ya se verá.


Las embarazadas prefieren esperar al cuarto mes para hacerlo público y no es que hasta ese momento no hayan estado contentas, incluso habrán pensado ya algún nombre para el bebé. Todo son efectos ópticos, percepciones distintas de una misma cosa. Las cosas, en realidad, no están lejos ni cerca: simplemente están; no van deprisa ni despacio: van, ni más ni menos. Por eso, en cuanto veas una imagen que te gustaría conservar, coge la cámara, sin miedo, y dispara. Da igual lo que muestre el visor. Click. La foto saldrá bien.

btemplates

11 comentarios:

Juliet dijo...

Me encaaaaanta leer este blog. He dicho.
=)
Y sí, por supuesto, la foto saldrá preciosa. Será una de esas dignas de revelar e incluso enmarcar.

Lleonard Pler dijo...

Todavía tengo que acabar el carrete... pero espero revelar las fotos pronto ;)

Shanks dijo...

Qué bien escribes! Y claro, tú haz la foto que lo de menos es el resultado final. Lo importante y lo que te quedará para siempre en el alma es lo que te ha llevado hasta ese momento perfecto, vivirlo, grabarlo bien en la mente, estar. Mireia.

Lleonard Pler dijo...

En eso estamos ahora, encuadrando, enfocando... a ver qué sale. Muchas gracias Mireia (¿por cierto, Mireia-Mireia?).

Shanks dijo...

Sí, la pesá del sábado! ^^

Pethead dijo...

¿Y tú quién eres?¿el que se contenta con una sonrisa? Yo soy el que va a toda velocidad y sin pensar en el futuro, aunque a veces me ocurre como en la canción: I didn´t get where I am today...

Lleonard Pler dijo...

El que aprende a dejar que las cosas fluyan, soy yo...

Oscar Ruiz dijo...

Ya te contaré las reacciones de mis alumnos ante tu texto... Desmayos de fanclub incluído (es broma...). Creo que te adoptarán como mascota del curso (sigue siendo broma, aunque no tan lejana...). ;)
UN saludo desde Chile,

Oscar

Lleonard Pler dijo...

:)

David dijo...

Excepcional entrada. Parece que siempre diga lo mismo, pero es que a cada post te superas un poco más. O transmites mejor. O esa es mi percepción!

Perfecta la metáfora con el visor de la cámara para hablar de percepciones y de lo que nos rodea. Muy adecuado y tremendamente certero.

Lleonard Pler dijo...

Gracias como siempre, David. Supongo que poco a poco descubro qué es lo que me gusta proyectar y atraer. ¿La vida se basa en aprender a hacer mejores fotos? Eso creo.

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