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Well, that's just me before we met

Eres tú. Cuesta creerlo, pero lo eres. Resulta que Fotolog sigue abierto y ahí están tus fotos. Tus fotos y tus textos. Tampoco hace tanto, las últimas entradas son de 2009, hace apenas 3 años, pero ya no te reconoces. Es como cuando relees textos que escribiste de adolescente (y más recientemente, incluso: entradas de este blog, respuestas dejadas en los blogs de otros): te sonrojas, qué ingenuo eras, cómo te las dabas de maduro, qué poco mundo, cuántas hostias te quedaban por delante.


Pero eso es bueno, síntoma de que evolucionas. Imagínate quedarte encallado, ser el mismo que 10 años atrás, una anomalía espaciotemporal, un fantasma atrapado y ridículo. Nada como adquirir nuevas perspectivas. Moldearte con cada decisión que tomas, conocer gente nueva que te enseñe lo que desconocías, y aceptar que, llegados a cierto punto, quienes no tienen nada más que aportarte quedarán atrás. Aprender. Volverte más guapo, también. El peinado que te queda mejor, la barba con la que te sientes cómodo, la ropa que te ayuda a caminar con más ímpetu. Y la sonrisa: ya estaba en esa foto que tu madre tiene en el comedor de su casa, pero se perdió por el camino y ahora la has recuperado. Los cambios también tienen un poco de selección, quedarte con lo mejor porque en el fondo es imposible convertirte en alguien completamente nuevo.

Eso sí: con las redes sociales y la vida 2.0, tu evolución queda documentada hasta el último detalle y para siempre. Y a veces tienes miedo, porque todas esas fotos antiguas pueden ser muy traicioneras. Tan bien que te gusta venderte y ahí están las pruebas de que antes eras un crío, y tenías cara de pan y más barriguita, y vestías con menos gusto, y sabías menos de música, y sólo veías películas palomiteras, y te expresabas como el crío que eras. Tienes miedo: seguro que ese chico, el chico que te gusta, si lo descubre, pensará que ahora llevas muchas máscaras, dejará de verte como eres ahora y verá en su lugar a quien eras antes, ¿y cómo le vas a gustar así?


Temías que se rompiera el hechizo y al final ocurre justo lo contrario. Lo descubres al ver sus fotos. De repente, sonríes al verle tan niño hace apenas 3 o 4 años, con esos pelos y esos comentarios despreocupados. Pues claro, también él tuvo que crecer. ¿Cuándo dejó de ser así, qué le impulsó a cambiar, qué decisiones? Ya lo irás descubriendo. Sonríes porque estás orgulloso de que haya encontrado su estilo, ese con el que te deslumbró; orgulloso también de que haya descubierto que el mundo es mucho más grande y de que ahora valore las mismas cosas que a ti te parecen importantes. Comprendes que no somos máscaras sino precisamente el resultado de cada evolución. El camino recorrido es un valor añadido. Cuántos más kilómetros y más cambios hayamos atravesado, más mérito tendrá ser quienes somos en el presente. Tienes que estar orgulloso.

"Antes yo no era así."

"Yo tampoco. Por eso nos hemos conocido ahora."

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2 comentarios:

[Airam] dijo...

Me salto el halagarte por el texto, una vez más, chapeu. Lo que me parece curioso es la gran verdad que supone que no somos entes estáticos, sino que evolucionamos... y que la persona que se enamore de nosotros, debería hacerlo también de esa estela recorrida que nos ha traído hasta el punto concreto en que estamos. Somos la suma de múltiples factores, con cada uno cambiamos (a mejor se presupone) y es aquella imagen que conformamos.

Extrapolándolo a mi campo, diría que sucede lo que analizo de muchas Identidades de marcas: las reconoces, tienen sus colores, su forma y tono al comunicarse, pero el hecho de que sean así es porque tienen detrás hay una historia y recorrido, una trayectoria que justifica las decisiones que se manifiestan en lo externo y al público y las conforman tal y como son, casi como personas... Bueno, las altas horas y el trabajar en paralelo como siempre me llevan a cruzar dos campos diferentes.

Estáte orgulloso, toda tu trayectoria se te nota no sólo en la labia sino en tu persona. :p

Lleonard Pler dijo...

El paralelismo con las marcas viene bastante al caso, creo yo. Las marcas no venden sólo el producto, también una trayectoria con la que puedes identificarte. Muchas veces se apunta a esa nostalgia (Coca-Cola) y otras veces se intenta esconder (Hugo Boss diseñando los uniformes nazis), pero siempre es importante para entender la identidad de la marca y valorarla en su justa medida.

Gracias, Airam. :)

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