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Mathias Malzieu - La alargada sombra del amor

El único modo de matar a la muerte es seguir vivo.

Parece mentira que una buena editorial como Mondadori tenga que engañar a sus lectores aprovechándose del éxito de La mecánica del corazón. Es genial que publiquen una obra anterior del mismo autor, pero es terrible que lo hagan cambiando el evocador título original ("Ahora que siempre es de noche sobre ti") por otro anodino que intenta recordar al del libro famoso. Lo peor es que eso de "La alargada sombra del amor" no tiene nada que ver con el argumento de la novela a la que da título. Hay sombras en el libro, sí, muchas, pero ninguna tiene nada que ver con el amor. Encima, le encargaron al ilustrador Benjamin Lacombe una nueva portada y de todas sus propuestas, eligieron la más fea porque era la única que encajaba con el título que le iban a endosar. No sé, soy un poco maniático con los títulos y las portadas de los libros, creo que hay que cuidarlos mucho, también a la hora de traducirlos.


Si "La mecánica del corazón" trataba del amor y el desamor, "La alargada sombra del amor" nos habla de cómo sobrellevar la muerte de un ser querido y, por extensión, de sobrevivir a la ausencia de alguien, a la inevitable sensación de abandono, al vacío que nos embarga no sólo ante la muerte, también ante una separación o una ruptura. El autor usó la escritura como medida terapéutica para superar la muerte de su propia madre. Y se nota que escribe desde sus entrañas, hay pasajes de una sinceridad desgarradora. Los primeros capítulos, con las sombras apoderándose de cada mueble y cada rincón, y con los rituales que siguen a todo fallecimiento, son tan bellos como terribles. Es imposible no sentirse identificado con el dolor del protagonista.

Lo que empieza como una historia más o menos realista se convierte pronto en una fábula un tanto confusa. No acabo de entender la metáfora que nos plantea Malzieu: un trozo de sombra de un gigante para protegernos de la tristeza (¿por qué una sombra? ¿para qué? ¿cómo funciona? ...nunca queda claro). Y así como los secundarios de "La mecánica del amor" enriquecían -y mucho- la novela, aquí el Gigante Jack me chirría. No puedo evitar la sensación de que sin él, el libro sería mucho mejor: los capítulos que más transmiten son aquellos en los que el gigante no aparece.


"La alargada sombra del amor" remonta el vuelo hacia el final, con un poético viaje al reino de los muertos ("Aquí hasta las flores tienen aspecto de esqueleto") y un par de historias breves que resumen perfectamente porqué cuesta tanto olvidar y porqué conviene hacerlo. Son estos dos minicuentos los que ayudan al protagonista a abrir los ojos y aferrarse a la vida. Los últimos capítulos son preciosos precisamente por su sencillez.

Aún siendo un libro sobre el tortuoso camino hacia el optimismo, no recomendaría leerlo a alguien que esté pasando un mal momento o ande bajo de ánimos. La tristeza absoluta del 90% del libro, la atmósfera lúgubre y opresiva, les dejaría sin respiración. Pero si estáis bien, si afortunadamente sale el sol en vuestras vidas, no dudéis en darle una oportunidad a "La alargada sombra del amor". Es mejorable, pero contiene la semilla de un buen libro y es un buen recordatorio de que durante una mala racha sumirse en la tristeza es lógico e incluso conveniente, pero como con los medicamentos, hay que hacerlo con precaución y en la dosis justa. Ante todo, hay que seguir viviendo.

Lee, sueña, descansa, diviértete, aunque eso te parezca tan imposible como el día en que trataste de hacer el primer acorde de guitarra. Todo te parecerá ridículo, pero no abandones nada. ¡No cedas a la desesperación! Usa tus sueños. ¡Y si están rotos, pégalos!

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4 comentarios:

Dan dijo...

No abandones nada, usa tus sueños.
No digo nada más...

Fersitu dijo...

Aún lo tengo pendiente el libro. Sigue ahí, y una vez leida tu crítica -muy por encima, para evitar saber mucho-, creo que se quedará unos cuantos días más. Dramas con este tiempo tan estupendo. Next! jejeje

Z dijo...

Pues sí, realmente me sonaba mucho mejor eso del ahora que ya siempre es noche sobre tí. Así, hasta me lo podría mirar y, quien sabe, comprarlo tal vez.

Lleonard Pler dijo...

La verdad es que me pregunto si estos cambios salvajes de título sólo ocurren en España...

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