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Albert Espinosa - El mundo amarillo

Lo importante no es qué miras, sino qué te transmite mirar.

Soy bastante alérgico a los llamados libros de autoayuda. Hasta ahora sólo me había leído uno entero: "Tus zonas erróneas" de Wayne W. Dyer, para un trabajo del instituto. Pero a Albert Espinosa decidí darle una oportunidad después de que la energía que desborda me enamorase con películas como Tu vida en 65 minutos y libros como Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo y el emocionante y 100% recomendable Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven.


Y aunque mi opinión de los libros de autoayuda no ha cambiado, tampoco me arrepiento de haber leído "El mundo amarillo". Quizá porque con Albert (que se pasó de los 14 a los 24 años de hospital en hospital luchando contra el cáncer y perdió por el camino una pierna, un pulmón y un trozo de hígado) sientes que de verdad ha pasado por una experiencia de la que ha aprendido todas esas lecciones que te explica. Que le motiva algo más que el cheque astronómico de la editorial. En general, no es que te enseñe nada que no sepas ya (las pérdidas en realidad son ganancias, no hay que temer a la muerte, no hay que tener miedo de hablar de la muerte, ríe, comparte, aprende del pasado y no te arrepientas de tus decisiones, etc) pero sus palabras consiguen iluminarte. Que ya es mucho.

El concepto más original de todo el libro son "los amarillos". Esa gente que no son amantes ni tampoco exactamente amigos (aunque pueden haberlo sido o llegar a convertirse en uno de ellos) pero que con su presencia y sus palabras te inspiran, llenan tu vida, te ayudan a avanzar y evolucionar. Yo ya he descubierto a unos cuantos amarillos en mi vida (de hecho, por fin he sabido cómo llamar a ciertas personas que forman parte de mi vida: "mis amarillos"), y ahora espero con una sonrisa, los ojos y los brazos muy abiertos, a los que me esperen por el camino.


Cerraré con algunas de las citas de "El mundo amarillo" que más me gustaron:

Las casualidades son subrayados, subrayados para que sepamos que debemos fijarnos en algo.

No tengas miedo de ser la persona en quien te has convertido con tus decisiones.

Los sueños son el norte de todo el mundo. Si los cumples, tendrás que ir al sur.

Como reza una de las mejores frases de "Si tú me dices ven...", estar vivo es dar vida a los que te rodean. Y eso es lo que intenta Albert con todas sus obras, darnos vida. Conmigo lo consigue.

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4 comentarios:

Lidia dijo...

A mi, la verdad, los libros de autoayuda me dan algo de sarpullido. Hablo de ellos sin conocimiento de causa, porque, lo cierto, es q nunca leí ninguno. Alguna vez abrí alguno, en esos días q vas "de librerías", sólo por curiosidad, siempre me parecieron q no hacían más q tocar conceptos manidos y resabidos. No sentí q pudieran aportarme nada. No estoy en contra de ellos, q conste, a algunas personas seguro q les ayuda. No obstante, he de decir q tu comentario sobre el libro ha despertado mi curiosidad. Y si, como a ti, me gusta el concepto de "los amarillos". Me gustan tb las frases q has puesto, sobre todo la última. Me gusta la sensación de movimiento q deja entrever, de círculo sin fin. No hay q dejar de soñar jamás

Lleonard Pler dijo...

Lidia... Pienso los mismos de los libros de autoayuda, me da la sensación de que hablan de temanas ya sobadísimos. Pero tienen su función, hay gente que necesita estos libros. Me parece muy bien que se publiquen.

Me ha hecho especial ilusión que respondieras en esta crítica porque fíjate tú, te considero una de "mis amarillos". Qué casualidad... ;)

Jon dijo...

El tema es que este libro ni el propio autor lo considera de autoayuda ;)

Alex Pler dijo...

Esto de las etiquetas es muy difuso... pero está claro que no es una novela. Que levanta él ánimo de quien lo lee. Y que a él le sirvió de ayuda escribirlo. Si eso no es autoayuda, es algo que se le parece :P

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